Barcelona ha sido golpeada brutalmente con el ataque del terrorismo yihadista en su centro neurálgico de las Ramblas, crisol de culturas y turismo. Hay víctimas de 36 nacionalidades. Demasiadas preguntas sin respuesta y muchas respuestas simples para un fenómeno complejo como es el terrorismo yihadista que aflige las sociedades europeas. En concreto las ciudades de Europa, Madrid 2011, Paris 2015, Bruselas 2016, Niza 2016, Estocolmo 2017, Londres 2017 y ahora Barcelona en pleno agosto de 2017. Sin dejar de considerar todos los actos de terrorismo yihadista perpetrados por sus distintas variantes en los países del Sur Mediterráneo y del África Subsahariana, de Oriente Medio, de Asia y Eurasia, y también en Estados Unidos.

¿Es distinto este terrorismo en las ciudades? Si aunque tenga un mismo origen. La ciudades hasta ahora atacadas se caracterizan por ser sociedades abiertas y democráticas, que han sido atacadas por lo que representan y por su impacto global. En algunos casos como en Barcelona, se ataca el espacio lúdico donde la gente se siente confiada y porqué no, alegre y tolerante, comportamiento que no encaja en la ideología excluyente, puritana y represora.

Ahora en Barcelona como ha ocurrido antes en las otras ciudades la gente se pregunta el por qué. Muchas respuestas son simples porque lejos de aportar ninguna solución retroalimentan el proceso, como por ejemplo generalizar en la comunidad musulmana el origen del problema confundiendo religión con ideología. O bien buscando causas que no se sustentan empíricamente en cuanto se confrontan, como la situación de desarraigo social y económico de los jóvenes que se afilian a la banda del terror.

Algunos elementos permiten configurar patrones más o menos comunes en los actos de terrorismo yihadista y que se han confirmado en el ataque en Barcelona. Primero el elemento externo y muy importante. Hay captación, organización y financiación, por parte de individuos externos que se incrustan en la cerrada comunidad musulmana adoctrinando y cerrándola todavía más sobre si misma. El componente del imán salafista wahabista de origen sunita acostumbra a estar presente en el mecanismo de conformidad social que genera en su entorno. Además la difusión de técnicas e ideología a través del uso desde el exterior de las nuevas tecnologías de la comunicación e información. Segundo, se expande un terrorismo de low cost , que fácilmente supera cualquier sistema de seguridad preventiva mucho más costoso. Ya no son necesarios sofisticados mecanismos de formación de combatientes en el manejo de armas y explosivos. Ni tan siquiera es necesario un líder como lo hubo en Al Qaeda. Ahora con un coche potente, un camión, cuchillos, todo lo que se puede adquirir libremente en el mercado incluso de alquiler, sirve para el propósito de sembrar el terror. Tercero, cada vez los terroristas son más jóvenes y nacidos en Europa. Ni son combatientes regresados de ISIS. Ni son desarraigados social o económicos o por lo menos no lo son más que otros jóvenes de su misma edad y vecindad. Los terroristas de Barcelona, se formaron en escuelas públicas como otros jóvenes, tuvieron asistencia social y sanitaria como todos. También como otros jóvenes buscaron su identidad y su autoafirmación y estos la encontraron en las redes que les ofrecían lo que no encontraban en su ámbito social y familiar. Como otros jóvenes que se refugian en el alcohol, la droga, las sectas, las bandas, el crimen organizado, o en los grupos neonazis en tantos lugares del mundo, estos lo encuentran atacando a su propio mundo al que creen ajeno en nombre de una religión que no lo es ya que es pura ideología. No dejan de ser jóvenes fácilmente manipulables, aunque esto no excluye la responsabilidad individual de sus actos plenamente conscientes.

Finalmente hay que considerar el componente internacional. Hay quienes defienden el ataque al territorio ISIS para acabar con el origen del problema. Mientras otros sustentan la teoría de que hay que mantener un mínimo territorio para ISIS para que concentrados en defenderlo se evite la expansión de su terrorismo. Entre estos extremos mucha confusión. Recordemos que del secular enfrentamiento entre chiitas y sunitas, hoy lo esencial es el control del Golfo, Irak y el estrecho de Ormuz. De ahí la guerra en Yemen, que enfrenta a los sunitas de Arabia Saudí con los chiitas pro iraníes. La guerra de Siria contra el ISIS con el apoyo a Al-Assad contra el predominio chiita iraní de determinados grupos rebeldes, y la guerra de Irak contra ISIS con bombardeos de Estados Unidos y apoyo territorial de los kurdos de Irak que aspiran a un estado propio, posición que no admite Turquía. Detrás de todo ello intereses económicos y geopolíticos. Sabemos como se inició aunque no se conoce la solución. Y sin embargo la solución del conflicto en la región es la solución al terrorismo yihadista en el mundo.

Hasta que esto no ocurra, habrá nuevos atentados, en otras ciudades o se repetirán en las mismas. Y mientras no se solucione el problema de origen habrá que minimizar los daños. Desarrollando nuevas políticas, basadas en planes de prevención de radicalización, con un fuerte componente local de proximidad, con combinación de políticas sociales y de seguridad. Y con gran coordinación doméstica e internacional. No hay que olvidar que en el caso de Barcelona, uno de los autos de alta gama era propiedad de un joven terrorista con un escaso salario, se alquilaron furgonetas con tarjetas de crédito, se fabricaban bombas en una casa ocupada sin conocimiento de la propiedad ni de alertas de los vecinos, y un imán con contactos internacionales y que había sido detectado y no inculpado en Bélgica, tenía un contrato de trabajo para ser predicador en la comunidad de musulmana de Ripoll (población de 10 mil habitantes) donde se incubó el huevo de esta serpiente. Y todo esto ha pasado en España donde se supone que todos los residentes están controlados cuando menos, fiscalmente.

Jordi Bacaria Colom, Director del CIDOB (Barcelona Centre for International Affairs)