París. A la sombra de un gran memorial de guerra como lo es la  “Tumba del soldado desconocido” bajo el Arco del Triunfo en París, el presidente francés, Emmanuel Macron, conmemoró el final del centenario de la Primera Guerra Mundial con un discurso enérgico contra el regreso del nacionalismo, calificándolo de “traición al patriotismo” y advirtiendo contra los “viejos demonios” que regresan para provocar el caos y la muerte”.

Sus palabras, durante la que fue una solemne ceremonia del Día del Armisticio en el corazón de la capital francesa, estaban destinadas a tener una audiencia global. También representaron un fuerte reclamo para el presidente Trump, el presidente ruso, Vladimir Putin, y otros mandatarios entre los más de 60 que estuvieron presentes.

Macron leyó su discurso en francés remarcando la necesidad de defender un orden global basado en valores liberales en contra de los que han tratado de acabar con ellos.

Los millones de soldados que murieron en la Gran Guerra, dijo Macron, lucharon para defender los “valores universales” de Francia y rechazar el “egoísmo de las naciones que sólo cuidan sus propios intereses, porque el patriotismo es exactamente lo opuesto al nacionalismo”.

Macron ha intentado ser un contrapeso político de Trump, quien recientemente se llamó a sí mismo “nacionalista” y tomó la decisión de sacar a Estados Unidos de los tratados globales, incluido el acuerdo nuclear con Irán, el acuerdo climático de París y un programa de la ONU para los refugiados.

En defensa de los valores

En medio de las crecientes divisiones en Europa que han tensado a la Unión Europea, Emmanuel Macron defendió a esa institución y a las Naciones Unidas, declarando que el “espíritu de cooperación” ha “defendido el bien común del mundo”.

“Al anteponer nuestros propios intereses, sin tener en cuenta a los demás, borramos lo que una nación aprecia más y lo que la mantiene viva: sus valores morales”, dijo Macron.

Entre los líderes que participaron en el evento destacaban la canciller alemana, Angela Merkel, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

La primera ministra británica, Theresa May, no asistió, debido a que prefirió encabezar una ceremonia en el mismo sentido que la organizada por Macron, aunque visitó Francia la semana pasada para depositar ofrendas florales en los cementerios militares y para reunirse con Macron. El presidente chino, Xi Jinping, tampoco estuvo presente.

Las campanas de las iglesias redoblaron en todo Francia a las 11 de la mañana, la misma hora a la que hace 100 años sonaron los clarines anunciando el alto el fuego en los campos de batalla.

Por la tarde, Trump no asistió a un foro internacional por la paz.