El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se despidió del 2017 con una fiesta espléndida en su club privado Mar-a-Lago, antes de empezar el 2018 con tuits furiosos sobre Irán y Pakistán.

Ayer, Trump recurrió a la plataforma de Twitter para atacar a Pakistán, diciendo: “Estados Unidos le ha dado absurdamente a Pakistán más de 33,000 millones de dólares en ayuda durante los últimos 15 años y ellos no nos han dado nada más que mentiras y engaños, tomando a nuestros líderes por unos tontos. Dan refugio seguro a los terroristas que cazamos en Afganistán, con poca ayuda. ¡Ya no más!”.

No quedó claro por el momento por qué el presidente decidió comentar sobre Pakistán.

Estados Unidos ha acusado desde hace mucho tiempo al gobierno de Islamabad de permitir que los milicianos operen con relativa libertad en las regiones fronterizas de Pakistán para realizar operaciones en la vecina Afganistán. En agosto, Estados Unidos dijo que mantendría sus 255 millones de dólares en asistencia militar para Pakistán hasta que ese gobierno tome medidas enérgicas contra los extremistas que amenazan Afganistán.

En cuanto a Irán, los tuits de Trump parecieron responder a las protestas antigubernamentales generalizadas en esa nación islámica. El presidente tuiteó ue Irán está “fallando en todos los niveles” y expresó su apoyo a los manifestantes, diciendo que es “TIEMPO DE CAMBIAR”.

Aunque algunos iraníes han compartido los tuits de Trump, muchos desconfían de él porque se ha negado a avalar el actuar acuerdo nuclear con varias potencias mundiales y porque las actuales prohibiciones estadounidenses a viajeros de otras naciones han impedido que los iraníes obtengan visas norteamericanas.

El domingo por la noche, antes de dirigirse a una lujosa fiesta para despedir el 2017 en su club privado, el mandatario predijo que el 2018 será un “año tremendo”.

Trump dijo que el mercado de valores seguirá al alza y que las empresas seguirán llegando a Estados Unidos a un “ritmo rápido”. Además citó varios logros de su Presidencia, incluyendo la reforma fiscal, la apertura de la Reserva Nacional de Vida Salvaje del Ártico para prospecciones petrolíferas y la derogación de la ley nacional de sanidad pública.

“Será un 2018 fantástico”, dijo Trump, ataviado con un esmoquin, a su entrada en el dorado salón de baile de acompañado por la primera dama, Melania Trump, y su hijo Barron.

Preguntado por su reacción a las declaraciones del líder de Corea del Norte, Kim Jon Un, acerca de la existencia de un botón nuclear en su mesa, el dirigente republicano respondió diciendo: “Ya veremos”.

Entre los invitados a la fiesta estaban los altos asesores de la Casa Blanca Ivanka Trump y Jared Kushner, los hijos del presidente, Eric y Donald Trump Jr, y el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.

Trump se ha negado a desprenderse de su imperio inmobiliario y hotelero, lo que le ha reportado críticas de expertos en ética.