Ya hay quien se enfrente al toro de Wall Street. La estatua de una niña en actitud desafiante apareció frente a la icónica escultura de bronce Charging Bull, en el marco del Día Internacional de la Mujer. La nueva escultura del Bowling Green Park frente al mercado de valores de Nueva York se encuentra ahí para transformar, al menos por una semana, el espacio público que rodea a uno de los mercados de valores más importantes del mundo.

Fearless Girl (Niña sin miedo), de la artista Kristen Visbal, forma parte de una campaña publicitaria de la compañía de gestión de inversiones State Street Global Advisors (SSGA), el tercer mayor gestor de activos del mundo, en colaboración con la firma publicitaria McCann.

En este Día Internacional de las Mujeres hemos creado un símbolo del liderazgo femenino para el presente y el futuro , explican las compañías en un video promocional. El administrador de activos SSGA comentó que la escultura es parte de una campaña que pretende incrementar la participación de la mujer en los consejos de administración de las empresas a las que representan. SSGA dijo que votaría en contra de los consejos de administración de aquellas compañías que no realicen acciones para incrementar el número de miembros mujeres , de acuerdo con Business Insider.

En promedio, las mujeres que trabajan en el sector financiero ganan poco más de la mitad que los hombres. La brecha salarial entre hombres y mujeres dentro de la industria financiera es la mayor entre los empleos considerados por la Oficina del Censo de Estados Unidos. Mientras que un analista financiero hombre gana alrededor de 100,000 dólares anuales, una analista financiera mujer gana sólo 63,424 dólares al año.

A los pies de Fearless Girl figura la inscripción: Conoce el poder de las mujeres en el liderazgo. Ella hace la diferencia . Visbal, su creadora, comentó en una entrevista con The Wall Street Journal que la estatua es una pieza con la que todas las mujeres pueden relacionarse. El toro es símbolo de los problemas que vienen en el camino, ante los que ellas pueden mantenerse firmes y enfrentarlos .

Un aspecto relevante es entonces cómo ha cambiado la significación del Charging Bull, en las diferentes épocas que le han tocado vivir. Recordemos que la vida en la Gran Manzana camina a una velocidad mucho mayor que en la mayoría de las ciudades del mundo. La emblemática escultura del Charging Bull ha ido modificando su sentido desde que fue colocada por su creador, el escultor italiano Arturo Di Modica, en Wall Street, según la época y el espíritu de los habitantes de Nueva York. De acuerdo con Adweek, originalmente, el toro de bronce fue creado como un símbolo de la fuerza y el poder del pueblo estadounidense después de la caída del mercado accionario en 1987 .

Con la desregulación de los mercados accionarios en Estados Unidos a finales de los 90, el Charging Bull empezó a convertirse en el símbolo de la legendaria actitud implacable de los grandes negocios estadounidenses, de acuerdo con Slate. Incluso, muchos turistas latinoamericanos y asiáticos acostumbran tocar los testículos del toro como una forma de atraer la buena suerte económica.

Ahora, algunos días después de haberse conmemorado el Día Internacional de la Mujer, el toro que está a punto de embestir a los turistas que visitan la Gran Manzana representa la cultura corporativa de Wall Street que sigue manteniendo la brecha de género en el sector financiero estadounidense.

Para la crítica e historiadora de Arte, Ximena Apisdorf, lo interesante de la nueva configuración que le otorga Fearless Girl a esta plaza pública es la representación de las niñas y de las mujeres como personas no indefensas, quienes se dan cuenta de que este mundo en el que vivimos ya no está funcionando. La niña representa un acto de esperanza para el mundo , explicó.

De acuerdo con State Street Global Advisors, la estatua de la niña que no tiene miedo no se ubicará permanentemente en el Bowling Green Park, pues sólo durará en este lugar una semana. Sin embargo, para Apisdorf, incluso si remueven la estatua, las mujeres y las niñas ya no volverán a ver el toro de la misma forma. Es una imagen tan potente que será difícil que la gente se la saque de la cabeza .

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx