El secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat, dijo que Estados Unidos le comunicó el cierre de la misión palestina en Washington, una decisión que ha considerado “otro ejemplo de castigo colectivo” al pueblo palestino.

Erekat ha asegurado que el cierre de la oficina diplomática forma parte de una “peligrosa escalada que demuestra que Estados Unidos está dispuesto a desmantelar el sistema internacional para encubrir los crímenes israelíes, ataques contra la tierra y las personas palestinas, así como la paz y seguridad en la región”.

El representante de la OLP ante Washington, Husam Zomlot, por su lado, precisó desde Ramala que el cierre de la oficina en Estados Unidos es “una guerra” contra los palestinos y “contra el sentido común”.

Según Zomlot, la medida estadounidense tiene que ver con la decisión palestina de acudir a la Corte Penal Internacional (CPI) para denunciar violaciones de derechos por parte de Israel. Además, ha acusado el gobierno de Donald Trump de estar decidido a “proteger los crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad que Israel está cometiendo en los territorios palestinos ocupados”.

Zumlot ha acusado a la Casa Blanca de tratar de “intimidar” y ha asegurado que la decisión norteamericana no echará para atrás las decisiones palestinas sino que, al contrario, se tomarán “todas las acciones posibles para avanzar y garantizar el proceso (contra Israel) en la CPI”.

“Interés nacional”

Esta decisión del gobierno de Trump se suma a la suspensión de la financiación a la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, UNRWA, o el polémico reconocimiento por Washington de Jerusalén como capital de Israel y el traslado a esta ciudad de su Embajada.

Estados Unidos anunció la suspensión de su financiamiento de la agencia de la ONU que ayuda a los refugiados palestinos, recortando ayuda a proyectos en Cisjordania y Gaza y fondos para hospitales en Jerusalén que los atienden.

Además, el pasado sábado, el presidente estadounidense ordenó cancelar una ayuda de 25 millones de dólares destinada a centros hospitalarios palestinos y ha dado instrucciones para que esos fondos sean empleados en otra causa, alegando motivos de “interés nacional”.

Aunque los israelíes y los palestinos no están en negociaciones directas, el gobierno de Trump ha estado tratando de mediar un acuerdo de paz que ponga fin al conflicto. Encabezados por Jared Kushner, yerno de Trump y asesor del gobierno, funcionarios de la Casa Blanca han estado preparando una propuesta de paz que planean presentar en una fecha no indicada.

Trump ha prometido trabajar por un “acuerdo definitivo” entre los palestinos e Israel. Pero ese acuerdo es improbable, teniendo en cuenta la desconfianza de los palestinos en su gobierno. Los palestinos están furiosos con la decisión de Trump de reconocer Jerusalén como la capital de Israel.