Washington. Los servicios de inteligencia de Estados Unidos y Alemania amasaron información confidencial de gobiernos extranjeros durante décadas a través de una compañía suiza de encriptación, informaron medios de tres países.

Crypto AG, un proveedor líder de servicios de codificación de comunicaciones, trabajó con unos 120 países a partir del fin de la segunda guerra mundial, entre los que se incluyen Irán, India, Pakistán y gobiernos dictatoriales de América del Sur, informaron The Washington Post, la cadena alemana ZTE y la radio-televisión estatal suiza SRF.

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Servicio Federal de Inteligencia (BND) alemán se convirtieron en 1970 en los propietarios de la compañía, dato desconocido por los Estados que requerían sus servicios.

Según la investigación, ni Rusia ni China, principales adversarios de los gobiernos de occidente, contrataron jamás los servicios de Crypto AG.

A la operación orquestada por la CIA se le conoce como Rubicon o Thesaurus.

A través del control total que ejercían sobre la compañía, la CIA y el BND adulteraban los equipos que vendían para vulnerar con facilidad los códigos de seguridad y acceder a los mensajes secretos de esos gobiernos.

La inteligencia de Estados Unidos y Alemania no sólo obtenía acceso a la información clasificada de sus clientes, sino que además facturaba millones de dólares por sus servicios.

El diario The Washington Post, que titula el informe como “el golpe del siglo”, refirió que en un documento interno y clasificado de la CIA se describe la historia de este proyecto ultrasecreto y se identifica a los funcionarios de inteligencia que supervisaban la operativa y también a los ejecutivos de Crypto que la hicieron posible.

Las sospechas sobre este acuerdo secreto provienen de larga data, pero nunca se habían podido probar.

La CIA no realizó comentarios inmediatos sobre la información publicada.

Crypto, con sede en Zug, Suiza, quedó dividida en dos compañías en el 2018. Una de esas divisiones, Crypto International, comunicó que el informe era “muy inquietante”.

“No tenemos conexiones con la CIA o el BND y nunca las hemos tenido”, sostuvo la compañía en un comunicado publicado en su página web.

Gracias al control de la empresa, las agencias CIA y BND pudieron descifrar información de inteligencia sobre la crisis de los rehenes estadounidenses en Irán durante 1979; aportaron información a los británicos durante la Guerra de las Malvinas, y recogieron pistas sobre las dictaduras latinoamericanas.

En 1990 los alemanes vendieron su participación a la CIA porque vieron riesgo en su exposición.

Traición

Empleados de Crypto fueron entrevistados por The Washington Post sobre el tema. Uno de ellos es Juerg Spoerndli. Al enterarse de que la CIA y los alemanes manejaban información de varios países se sintió traicionado.

“Crees que haces un buen trabajo y haces algo seguro y luego te das cuenta de que engañaste a clientes”, comentó.

La mayoría de los empleados identificados en las historias de la CIA y el BND tienen entre 70 y 80 años, y algunos de ellos han muerto.

“Me dije a mí mismo que a veces puede ser mejor si EU sabe lo que está pasando entre estos dictadores del tercer mundo”, dijo un empleado. “Pero es una excusa barata. Al final, éste no es el camino”, declaró.