Labuan. Indonesia elevó el nivel de alerta para el volcán Anak Krakatoa, en plena erupción, al segundo escalón más alto y ordenó que todos los vuelos se mantengan alejados, días después de que un deslizamiento de tierra submarino del volcán provocó un tsunami que dejó al menos 430 muertos.

El colapso de un cráter en la isla volcánica durante una marea alta el sábado pasado generó olas de hasta 5 metros que azotaron la costa del estrecho de la Sonda, entre las islas de Java y Sumatra.

Las autoridades han advertido que el cráter de Anak Krakatoa, o hijo de Krakatoa, permanece frágil, lo que aumenta los temores de otro colapso y tsunami y llamaron a los residentes a permanecer alejados de la costa.

El volcán ha pasado de la actividad a la calma desde junio, pero ha estado particularmente inestable desde el domingo, arrojando lava y rocas y generando enormes nubes de ceniza hasta 3,000 metros en el cielo nublado.

La agencia nacional de geología, al subir el nivel de alerta al segundo más alto, fijó una zona de exclusión de 5 kilómetros alrededor de la isla.

“Desde el 23 de diciembre la actividad no ha parado (...) Anticipamos una escalada”, comentó el secretario de la agencia geológica, Antonius Ratdomopurbo.

“Todavía existe la posibilidad de nuevos desprendimientos, por debajo del nivel del agua o por encima”, aclaró Rudy Sunendar, director del departamento gubernamental de Geología. “No lo podemos saber aún con exactitud porque el mal tiempo nos ha impedido acercarnos”, añadió.

Una delgada capa de ceniza volcánica se ha posado sobre edificios, vehículos y vegetación a lo largo de la costa occidental de Java desde el miércoles por la noche, según imágenes compartidas por la agencia nacional de mitigación de desastres.

Las autoridades afirmaron que las cenizas no eran peligrosas, pero recomendaron a los residentes que usen máscaras y anteojos protectores y ordenaron que los aviones se mantengan alejados del volcán.

La alerta implica también la cancelación de todas las rutas aéreas en las cercanías. La medida ha afectado a una veintena de vuelos, incluidos algunos internacionales con origen o destino en Australia, Oriente Próximo o Singapur.