Brasilia. Ayer, las llamas invadieron un club nocturno lleno de gente en el sur de Brasil, en un siniestro que dejó un saldo de más de 230 personas muertas al registrarse una estampida de asistentes abrumados por el pánico, quienes se asfixiaron en su huida hacia la única salida del local, parcialmente bloqueada por aquellos que ya habían fallecido. Aparentemente se trató del incendio en un club nocturno más mortífero del mundo en más de una década.

Testigos aseguraron que una bengala o un fuego artificial encendido por los miembros de la banda musical pudo haber comenzado el incendio.

Imágenes de televisión mostraron humo saliendo de la discoteca Kiss, mientras jóvenes con el torso desnudo, que habían asistido a una fiesta de la universidad, se unieron a los bomberos con hachas y mazos para abrir las ventanas y paredes para tratar de liberar a quienes estaban atrapados en el interior.

Guido Pedroso Melo, comandante del cuerpo de bomberos de la ciudad, manifestó al diario O Globo que los bomberos tuvieron dificultades para entrar club porque había una barrera de cuerpos bloqueando la entrada .

Los adolescentes huyeron de la escena buscando ayuda desesperadamente. Otros cargaban a sus amigos heridos y quemados lejos del lugar.

Había tanto humo y fuego, que el pánico era total y tomó mucho tiempo para que la gente saliera. Hubo muchos muertos , comentó una de las sobrevivientes, Luana Santos Silva, a la cadena Globo TV.

El fuego se propagó tan rápido dentro del abarrotado club que los bomberos y las ambulancias poco pudieron hacer para detenerlo, indicó Silva.

Otra sobreviviente, Michele Pereira, expuso al periódico Folha de S. Paulo que estaba cerca del escenario cuando miembros de la banda que tocaba encendieron bengalas que iniciaron el incendio.

La banda que estaba en el escenario comenzó a usar bengalas y, de repente, detuvieron el show y las apuntaron hacia arriba. En ese momento, el techo se incendió. Era muy débil, pero en cuestión de segundos se extendió , indicó.

El mayor de la policía, Cleberson Braida Bastianello, manifestó telefónicamente que los funcionarios contaron 232 cadáveres, que habían sido llevados a un gimnasio, para su identificación. El incidente ocurrió en Santa María, una importante ciudad universitaria con cerca de 250,000 habitantes en el extremo sur de Brasil, cerca de las fronteras con Argentina y Uruguay.

Un conteo previo anunció un total de 245 muertos.

El ministro de Salud Federal, Alexandre Padhilha, manifestó en una conferencia de prensa que la mayoría de las 117 personas que reciben tratamiento en los hospitales habían sufrido intoxicación por los gases que respiraron durante el incendio. Sólo unos cuantos sufrieron quemaduras graves, dijo.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, llegó a visitar a los heridos después de interrumpir su viaje a una cumbre de jefes de Estado en Chile.

Es una tragedia para todos nosotros , aseguró.