San Francisco. Mark Zuckerberg ha ordenado un cambio profundo en Facebook después de que su empresa se vio trastocada por la posible intromisión rusa en las elecciones presidenciales de Estados Unidos a través de las noticias falsas.

Sin embargo, existe una brecha entre lo que quiere Zuckerberg y lo que implementan quienes tratan de tangibilizar sus deseos.

Esa diferencia entre el deseo y la realidad se ha podido ver en la red social durante el último mes. Por ejemplo, durante el pasado fin de semana, ejecutivos de la empresa se dedicaron a gestionar la crisis que detonó la acusación formulada por el fiscal especial Robert Mueller al señalar a operadores rusos como agitadores, a través de Facebook, en el comportamiento electoral de ciudadanos estadounidenses durante las presidenciales.

Unos días antes de las revelaciones de Mueller, un ejecutivo de Facebook reveló que todavía no estaba segura la empresa en la forma de implementar la nueva directiva propuesta por Zuckerberg: cambiar las métricas de la compañía para que las “interacciones reales” se valoren sobre clics y likes, en respuesta a la información falsa que se distribuyó durante las elecciones del 2016.

Sin embargo, existen algunas diferencias sobre la supuesta injerencia rusa. Un ejemplo es el tuit de uno de los vicepresidentes de Facebook, Rob Goldman, que dirige el negocio publicitario: “He visto todos los anuncios en ruso y puedo decir de manera muy definitiva que influir en las elecciones NO fue el objetivo principal”, y agregó que la mayoría de los anuncios en ruso se publicaron después de las elecciones.

Investigadores criticaron el tuit de Goldman al decirle que el desafío para Facebook no se relaciona con los anuncios sino con el contenido gratuito publicado por los rusos. Trump retuiteó el mensaje de Goldman.