Beirut. El departamento de Estado emitió una orden a todos los “empleados del gobierno de Estados Unidos que no sean indispensables” abandonar Irak en medio de las crecientes tensiones con Irán.

A través de un comunicado, el anuncio afecta tanto a la Embajada de Estados Unidos en la capital, Bagdad, como a un consulado en la ciudad norteña de Irbil.

“Los servicios de emisión de visas en ambas sedes serán suspendidos de manera temporal”, indicó el departamento. “El gobierno de Estados Unidos tiene una capacidad limitada para brindar servicios de emergencia a los ciudadanos estadounidenses en Irak”.

El gobierno de Trump acusa a Irán de apoyar “ataques inminentes” contra el personal de Estados Unidos en la región, pero no ha proporcionado detalles ni pruebas.

En su lugar, ha utilizado las herramientas diplomáticas para generar una postura cada vez más agresiva en contra de Teherán.

Estados Unidos ha desplegado en la zona un portaaviones, bombarderos estratégicos y otros activos militares para reforzar a las tropas en todo el Medio Oriente. Las autoridades han dicho a los periodistas que hay más acciones militares sobre la mesa.

“Máxima moderación”

La jefa de la Política Exterior de la Unión Europea, Federica Mogherini, dijo el lunes que Europa quiere evitar la “escalada militar” después de que el secretario de Estado, Mike Pompeo, hiciera la visita en Bruselas. Haciendo caso omiso de los comentarios de Pompeo sobre la “máxima presión”, Mogherini pidió “máxima moderación”.

Irán ha apoyado durante mucho tiempo una red de fuerzas de poder en todo el Medio Oriente, respaldando a las milicias en Irak, Líbano, Siria y Yemen como parte de una estrategia que implica tener más influencia en la zona. Irán, liderado por clérigos chiitas musulmanes, ejerce una influencia significativa entre ciertos sectores políticos y militares en Irak, respaldando a clérigos y políticos, así como milicias chiitas contra las que Estados Unidos ha luchado.