El grupo terrorista Estado Islámico (ISIS) se enfrenta a una crisis de liquidez sin precedentes dentro de su territorio de origen, según autoridades antiterroristas estadounidenses. Tras meses de ataques contra instalaciones petroleras e instituciones financieras tomadas por el grupo, se analiza de manera profunda la capacidad del Estado islámico para poder pagarle a sus combatientes o llevar a cabo sus operaciones.

Por primera vez, funcionarios estadounidenses ven una clara evidencia de la presión financiera sobre los líderes del grupo, los primeros informes sobre estos hechos evidencian enfrentamientos entre los altos mandos por acusaciones de corrupción, mala gestión y robo.

La falta de liquidez ya ha obligado al grupo a reducir a la mitad los salarios de muchos de sus reclutas iraquíes y sirios, y cuentas de los desertores más recientes sugieren que algunas unidades de combate no han recibido salarios en meses. La población civil y las propias empresas del Estado Islámico, establecidas en sus territorios, se quejan de ser sometidos a impuestos y tasas cada vez más altas para compensar el déficit.

Autoridades estadounidenses atribuyen la agitación económica a una campaña de meses contra las bases financieras del grupo, incluyendo semanas de ataques aéreos contra instalaciones petroleras, bancos y otros depósitos de moneda fuerte.

Los ataques contra los campos petroleros y refinerías han reducido la producción de petróleo a un tercio, según varios funcionarios contra el terrorismo. Mientras tanto, los ingresos totales de la empresa petrolera del Estado Islámico se han desplomado hasta en 50%, debido a la caída de los precios del petróleo y a una disminución en la capacidad para fabricar y vender productos refinados como la gasolina, dijeron los funcionarios.

Por otra parte, debido a las pérdidas territoriales que el grupo ha tenido en los últimos meses las derrotas militares han reducido el tamaño de su autoproclamado califato, en 40% , los extremistas ahora tienen una población significativamente menor para explotar económicamente, según indican funcionarios y analistas estadounidenses.

Cabe recordar que la semana pasada, soldados sirios lograron recuperar la histórica ciudad de Palmira.

A diferencia de al-Qaeda, que se basó en donantes externos para obtener ingresos, el Estado Islámico ha generado gran parte de sus ingresos a nivel local a través de extorsiones y otras actividades delictivas, así como a base de los impuestos y tasas exigidas a las empresas y población civil.