Manila. Extremistas islámicos secuestraron a un sacerdote católico y más de una docena de fieles durante un asedio a una ciudad en el sur de Filipinas en la que quemaron edificios, emboscaron a soldados e izaron banderas del grupo armado Estado islámico, según dijeron funcionarios. El presidente, Rodrigo Duterte, declaró la ley marcial en el tercio sur del país y advirtió que la aplicaría con firmeza.

La violencia estalló el martes por la noche después de que el ejército asaltara el escondite de Isnilon Hapilon, un comandante del grupo terrorista Abu Sayyaf, que está en la lista de terroristas más buscados por Estados Unidos con una recompensa de hasta 5 millones de dólares por su captura. Los milicianos pidieron refuerzos de un grupo aliado, Maute, y unos 50 hombres armados lograron entrar en la ciudad de Marawi.

Los agresores se abrieron paso hasta la catedral y capturaron al reverendo Chito Suganob, a 10 fieles y a tres empleados de la Iglesia, según explicó el arzobispo, Socrates Villegas, presidente de la Conferencia Episcopal de Filipinas.

Ni el sacerdote ni los demás rehenes participaban en el conflicto, señaló Villegas.

Duterte precisó que podría declarar el régimen de excepción en todo el país .

Desde los años 1970, la rebelión musulmana reclama una región autónoma en Mindanao.