En enero, días antes de la toma de posesión del presidente Donald Trump, su hija Ivanka Trump declaró que ella estaría distanciándose de la gestión de la marca de ropa y calzado que lleva su nombre; sin embargo, el presidente arremetió en Twitter contra la tienda Nordstrom, debido a que la dirección dejó de vender la línea de productos de Ivanka Trump, diciendo que su hija ha sido tratada injustamente por el gigante minorista.

Las palabras del presidente se suman a una nube de confusión que gira alrededor de la administración Trump acerca de cómo los intereses comerciales de la familia están chocando con la actividad presidencial.

Sean Spicer, secretario de prensa de Trump, defendió el tuit de Trump diciendo: Él tiene todo el derecho de defender a su familia y aplaudir sus actividades de negocio, es su éxito .

Spicer se refirió a la decisión de Nordstrom: Éste es un ataque directo a sus políticas y a su nombre .

Nordstrom no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios sobre el tuit del presidente Trump, pero la compañía manifestó previamente que su decisión de dejar de vender los productos Ivanka Trump se basó en los resultados de ventas y no por ideología política.

Cada año, comentó Nordstrom, se depuran aproximadamente 10% de las marcas en función de su rendimiento; por ejemplo, los productos del diseñador Neiman Marcus también fueron eliminados de la escaparates de Nordstrom.

La semana pasada, Ivanka Trump estuvo en la mesa en la reunión del Consejo Asesor de Negocios del presidente, su papá. A ella asistieron altos ejecutivos de empresas gigantes como Walmart, Pepsi e IBM. Sus hermanos, Eric Trump y Donald Trump Jr., aparecieron en el evento donde Trump lanzó la propuesta de Neil Gorsuch para ocupar un asiento en el Tribunal Supremo.

Lo que sucedió es una muestra del nuevo mundo de los negocios estadounidenses en la era de Donald Trump.

Desde que ganó las elecciones no ha dejado de presionar a empresas privadas o vinculadas a sus negocios. Los nombres de marca General Motors, Boeing, entre otras, han formado parte de su repertorio de reproches y amenazas.

Sus señalamientos han generado un nuevo ecosistema empresarial. Starbucks, por ejemplo, actuó en sentido contrario a la naturaleza de la orden ejecutiva con la que Trump cierra la frontera de su país a siete nacionalidades.

La campaña #DeleteUber provocó que la empresa de servicio de transporte reculara a la promoción de tarifas en el aeropuerto de Nueva York, justo en la hora en la que el gremio de los taxis suspendieran labores para manifestarse en contra de la orden ejecutiva del presidente.

En la campaña Grab Your Wallet, los ciudadanos promueven el boicot contra empresas vinculadas, cerca o lejos, con Donald Trump. Entre ellas aparecía Nordstrom. A partir de ayer el nombre de la tienda pasó a formar parte de la agenda de los malos en la que Donald Trump lleva ya varias páginas cubiertas.