Manila. En septiembre del año pasado Rodrigo Duterte llamó hijo de puta al presidente Barack Obama por calificar de crímenes de guerra a la estrategia del presidente filipino en su lucha contra el narcotráfico. Ahora carga contra la iglesia católica.

Acusó a sacerdotes de hipocritas .

Duterte apuntó a los religiosos en respuesta a las críticas de la poderosa Iglesia católica que lanzó una cruzada contra la mortífera guerra contra las drogas.

El dirigente filipino, que en el pasado alardeó con tener varias amantes, afirmó que los curas de las parroquias del país están bien al tanto de la amplitud del problema de las drogas ilegales, pero que los jefes de la Iglesia que critican las ejecuciones extrajudiciales no tienen idea.

Los curas (críticos) deberían tomar shabú (una droga alucinógena muy extendida en el sudeste asiático y EU) para entender. Recomiendo que uno o dos obispos también lo tomen , expresó Duterte refiriéndose a la apelación local de la metanfetamina, la droga ilegal más utilizada en el país.

Contra el celibato

El mandatario filipino buscó desacreditar a los líderes de la Iglesia acusándolos de violar sus propios votos de celibato.

Somos igual, con dos, tres mujeres. No me provoquen... esta hipocresía , refirió Duterte, de 71 años.

Acusó a la Iglesia católica del país de haber influido para suprimir la difusión de un filme, sin especificar cuál que, dijo, aborda el tema de la homosexualidad de los curas .

Duterte ganó las elecciones presidenciales del 2016 tras prometer que mataría a miles de criminales para erradicar el tráfico de drogas, una de las lacras de la sociedad filipina.

La sangrienta guerra contra la droga que emprendió al llegar al poder, tras siete meses, suma 6,000 personas muertas, incluidas miles de ejecuciones extrajudiciales.

La policía filipina registró la muerte de 2,250 sospechosos de estar vinculados a las drogas desde que Duterte asumió, otras 3,710 personas fueron ultimadas por desconocidos de acuerdo con sus reportes.

Con base popular

Los sondeos de opinión confirman la popularidad del dirigente. Los filipinos esperan que el presidente solucione los problemas de crimen y corrupción en el país.

Los líderes de la Iglesia, que mantuvieron durante meses su reserva en relación a la guerra contra el narcotráfico de Duterte, encabezan ahora una campaña para que los feligreses denuncien los asesinatos.

Legado de la colonización española, 80% de los filipinos son católicos.

Iglesia niega complot

La Iglesia ocupó un rol clave en la destitución del dictador Ferdinand Marcos en 1986 y la dimisión del presidente Joseph Estrada en el 2001, envuelto en escándalos de corrupción.

Los líderes de la Iglesia afirman que no están haciendo un complot para destituir al presidente Rodrigo Duterte.