La Habana. Pocos asuntos pueden ser tan sensibles en Cuba como el de los prisioneros políticos. Para el gobierno es simple: no existen, pero una organización opositora lucha para lograr su reconocimiento. En su último informe mensual, la opositora Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) asegura que el número alcanza 140 encarcelados, cifra que se ha duplicado en el último año.

La comisión indica que alrededor de 70 están internados por esas causas desde abril del 2016, ahora hay al menos 140 condenados o procesados por motivos políticos o internados bajo condicionamientos políticos , De ellos, 54 son miembros de la disidente Unión Patriótica de Cuba (UNPACU).

De acuerdo a sus conclusiones, en el último año el régimen evita las detenciones políticas y utiliza la represión preventiva , que está más extendida , es más selectiva y menos ruidosa . Esa represión se manifiesta bajo amenazas policiales y otras acciones intimidatorias sistemáticas , como las prohibiciones para viajar dentro de Cuba o al extranjero, los registros domiciliarios, las confiscaciones arbitrarias de materiales, medios de trabajo y dinero, el espionaje y las campañas difamatorias.

El informe recuerda el caso de la profesora de la Universidad Central Martha Abreu de Las Villas, Dalila Rodríguez, quien fue expulsada porque consideraban que era mala influencia para los estudiantes. El único vínculo con los grupos defensores de derechos humanos en Cuba llega a través de su padre Leonardo Rodriguez, opositor afiliado al Instituto Patmos, una organización que defiende los derechos religiosos en Cuba.

El gobierno cubano considera a los disidentes contrarrevolucionarios y mercenarios ; tampoco registra oficialmente a ningún preso político en sus cárceles, ya que aduce que se trata de presos por delitos comunes.

Intolerancia política

Dentro de los casos está el de Karla Pérez, alumna de la carrera de Periodismo en la Universidad de Las Villas en Santa Clara, quien fue expulsada por formar parte de una organización política contrarrevolucionaria. La estudiante de 18 años escribía en el blog de Somos+, un grupo opositor de nueva hornada, tras el seudónimo de Oriana, por la periodista Oriana Fallaci.