Kabul. Afganistán volvió a ser escenario de un atentado suicida. Casi 60 civiles, chiitas en su mayoría, murieron y 120 resultaron heridos en el último ataque reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) contra un centro de registro electoral, confirmando los peores temores de violencia por las elecciones legislativas de octubre.

Un kamikaze se hizo estallar delante del centro de empadronamiento donde los electores recogen las cédulas de identidad antes de inscribirse en el padrón. El balance de muertos y heridos no cesa de aumentar.

Los talibanes hicieron saber rápidamente que no tenían “nada que ver con el ataque”, responsabilizando implícitamente al grupo EI, que luego lo reivindicó a través de su órgano de propaganda, Amaq.

El atentado se produjo por la mañana en un barrio de mayoría chiita del oeste de la capital, Sasht e Barshi. Los milicianos de Estado Islámico atacan regularmente a la minoría chiita desde 2016.

Este es el primer ataque en Kabul contra un centro de empadronamiento para las legislativas del 20 de octubre, proceso que comenzó el 14 de abril.

Asimismo, otros dos centros de censo fueron atacados en el interior del país la última semana.

El viernes un cohete impactó en un centro de empadronamiento en la provincia de Badghis (norte), provocando un muerto y un herido entre los policías que custodiaban el lugar, según el vicegobernador Faiz Mohamad Moizada, que responsabilizó a los talibanes.

El martes pasado, tres empleados de la comisión electoral y dos policías fueron secuestrados durante 48 horas en la provincia de Ghor (centro). También se acusó de ello a los talibanes.

La violencia y los atentados son los principales obstáculos en el buen desarrollo de las elecciones, admitió la comisión electoral, que abrió centros de empadronamiento en las escuelas y las mezquitas principalmente, custodiados por la policía.

“La inseguridad es nuestro principal desafío y nuestra mayor inquietud”, dijo el presidente de la comisión, Abdul Baie Sayad.

Estas legislativas serán las primeras desde 2010 y la primera cita electoral desde la presidencial de 2014.

Entusiasmo moderado

Muchos afganos quieren que la Cámara de Diputados, de 249 escaños, cambie. Su mandato terminó hace tres años. Pero temen aun más unos comicios que no sirvan para nada por fraude y que los exponga a una violencia aun mayor.

Frente al moderado entusiasmo de sus compatriotas, el presidente, Ashraf Ghani, ordenó el jueves a los gobernadores de las 34 provincias acelerar el proceso de registro.

El último atentado en la capital afgana fue el 21 de marzo. Al menos 30 personas murieron y 70 resultaron heridas. El grupo Estado Islámico reivindicó esa operación cometida por un kamikaze.