Tropas tailandesas restauraron el orden en la mayor parte de Bangkok el jueves, pero la paz parecía frágil un día después de disturbios e incendios que amenazaban con llevar a la anarquía, mientras soldados tomaban el control de un campamento ocupado por manifestantes antigubernamentales.

Miles de manifestantes camisas rojas de sectores urbanos y rurales de escasos recursos habían abandonado el campamento protegido por barricadas en el centro de Bangkok, pero la fuerte represión y derramamiento de sangre generó temores de un aumento de la molestia entre las clases desfavorecidas de Tailandia.

La Tailandia moderna jamás había pasado por un periodo tan prolongado de violencia urbana, disturbios mortales, enfrentamientos y destrucción extendida, y jamás se había acercado tanto a un completo conflicto civil.

Tailandia se ha convertido en una nación profundamente dividida y a pesar de que hablar de una guerra civil aún podría ser prematuro, existe un alto riesgo de que el malestar civil y la violencia política no sean contenidos , opinó Danny Richards, analista de The Economist Intelligence Unit.

Toda la semana fue declarada feriada en un intento por mantener a la gente lejos del centro de Bangkok.

Continúan algunos disturbios

La represión, que comenzó antes del amanecer el miércoles en la mañana, provocó la muerte de 15 personas y dejó heridas a cerca de 100. Decenas de edificios fueron incendiados, incluyendo bancos, la Bolsa de Valores y el segundo mayor complejo de tiendas del sudeste asiático.

Algunos disturbios continuaron en el área de Din Daeng, analistas políticos dicen que el próximo paso dependerá del primer ministro Abhisit Vejjajiva, cuya reputación, según algunos, quedará empañada para siempre por haber supervisado las operaciones militares en las cuales han muerto 82 personas, desde el 10 de abril, en su mayoría civiles.

Cerca de 1,800 personas han resultado heridas en el mismo periodo mientras el gobierno, respaldado por la clase monárquica de Tailandia, y los manifestantes, apoyados por masas rurales y seguidores del derrocado primer ministro, Thaksin Shinawatra, no logran llegar a un entendimiento.

Los líderes de las protestas, ahora detenidos, hicieron un llamado a la calma.

La figura unificadora del país, el rey Bhumibol Adulyadej, de 82 años, no ha comentado públicamente los sucesos de violencia, pues permanece hospitalizado desde el 19 de septiembre.

El toque de queda en Bangkok y otras 23 provincias fue extendido hasta el domingo.

La violencia podría extenderse en Tailandia

La violencia política podría extenderse en Tailandia a medida que los movimientos de protesta se van radicalizando, indicaron analistas este jueves.

Los observadores dijeron que Tailandia avanza hacia un terreno desconocido mientras aumenta el abismo entre las élites y los pobres.