Argel. El presidente argelino Abdelaziz Buteflika, objeto de protestas inéditas en el país en sus 20 años en el poder, renunció a presentarse a un quinto mandato y aplazó sin fecha las elecciones presidenciales del 18 de abril, prorrogando de facto su mandato actual.

El anuncio del jefe de Estado, en un mensaje a la nación, fue recibido con un concierto de bocinas en el centro de Argel, la capital, donde ya no se veía la policía, a pesar de que se había desplegado durante la jornada.

“¡Pacíficamente hicimos caer a la marioneta!”, cantaban los argelinos el lunes por la noche.

En paralelo, Buteflika despidió al impopular primer ministro Ahmed Uyahia, sustituido por Nuredin Bedui, hasta ahora ministro del Interior.

“No habrá quinto mandato” y “no habrá elecciones presidenciales el próximo 18 de abril”, anunció el presidente un día después de volver a Argelia, tras dos semanas hospitalizado en Suiza, oficialmente para pasar exámenes médicos.

Las próximas elecciones presidenciales “tendrán lugar al término de la conferencia nacional inclusiva e independiente (...) equitativamente representativa de la sociedad argelina, así como de sus sensibilidades”, indicó el jefe del Estado.

Esta conferencia “fijará soberanamente la fecha de la elección presidencial, a la que no seré en ningún caso candidato”, aseguró.

Sin embargo Buteflika destacó que seguiría siendo jefe de Estado más allá del final oficial de su mandato, el 28 de abril del 2019, y se mantendrá en el cargo hasta que se elija a su sucesor.

Su mensaje no cita ningún texto —ni la Constitución ni ninguna la ley— para justificar el aplazamiento de las elecciones.

¿Por qué se queda?

Según el especialista en derecho constitucional Fatiha Benabu, profesor en la universidad de Argel, “no hay base legal para aplazar las elecciones. En caso de crisis política, la Constitución argelina es parcialmente inefectiva”.

El viernes, una marea humana se manifestó, por tercer viernes consecutivo, en las calles de Argel y de las grandes ciudades del país.