Sofía. Bulgaria, el país más pobre de la Unión Europea (UE), asumió por primera vez la presidencia rotativa del bloque con una agenda que incluye entre otras la compleja política migratoria.

“Bulgaria asume la presidencia europea en un momento clave para la Unión (...) Que el lema ‘La unión hace la fuerza’ nos guíe”, escribió en Facebook el primer ministro búlgaro, el conservador y proeuropeo, Boiko Borisov.

Ayer se celebró en Sofía, la capital de Bulgaria, un concierto de música clásica con autores de los países de la UE, y del 11 y 12 de enero los comisarios europeos se reunirán en la ciudad para inaugurar oficialmente la presidencia.

“Estoy convencido de que trabajaremos con éxito en nuestras prioridades”, puntualizó Borisov.

Según un sondeo reciente del instituto Gallup, 62% de los búlgaros confía en la UE.

Bulgaria, que se beneficia de fondos europeos, pide cohesión a pesar de la probable reducción del presupuesto europeo a partir del 2020, en el contexto del Brexit.

Este país, situado sobre la frontera exterior de la Unión Europea y que comparte frontera con Turquía, es favorable a respetar el acuerdo de marzo del 2016 entre el bloque y el gobierno turco sobre la inmigración.

El gobierno búlgaro trabajará para desbloquear la regulación que obliga a los países que primero reciben a los migrantes, como la propia Bulgaria, a acogerlos.

La presidencia búlgara, que sucede a la de Estonia, aspira a avanzar en la nueva fase de las negociaciones del Brexit y en particular a las futuras relaciones comerciales con el Reino Unido.

El gobierno también quiere promover mejores relaciones con la región. “Europeizar los Balcanes es necesario para evitar una balcanización de Europa”, dijo Borisov.