San Salvador. El presidente salvadoreño Nayib Bukele justificó ayer la acción de absorber el poder Judicial afirmando que ningún opositor que llegara a ganar elecciones en Venezuela, Nicaragua u Honduras, mantendría a los jueces impuestos por los gobiernos autócratas.

A través de su cuenta de Twitter, emulando la estrategia de Donald Trump al convertir dicha plataforma en una especie de ring de boxeo, Bukele escribió: “Si la oposición gana en Nicaragua, dejarían a la Corte y la Fiscal Sandinista. Si la oposición logra ganar en Honduras, dejarían a la Corte y Fiscal de JOH (iniciales del presidente Juan Orlando Hernández). Si la oposición gana en Venezuela, dejarían a la Corte y Fiscal del Chavismo. Digo, por aquello del balance de fuerzas”.

El sábado por la noche diputados oficialistas votaron por destituir al fiscal general y a los magistrados del máximo tribunal de justicia, una decisión que la comunidad internacional criticó y mostró su preocupación.

El editorial del día de ayer del diario La Prensa refleja el entorno de la decisión de Bukele: “El oficialismo amenaza el Estado de derecho en El Salvador. Lo hace por aspiración autoritaria, con una furia antidemocrática que se acentuó en el último año a propósito de la pandemia”.

Señalándose como víctima de críticas de la oposición y en varias partes del mundo, Bukele recurrió a la historia política de su país para justificar su golpe: “Aquí nos costó 30 años botar el régimen que nos tenía en la miseria, en la corrupción, en la inseguridad y en la desesperanza. Negociaban con la vida del pueblo y ordenaban asesinatos desde las instituciones (hay videos de eso). El pueblo no nos mandó a negociar. Se van. Todos".

Ejemplos mañosos

Félix Ulloa, vicepresidente de El Salvador, defendió a Bukele de las críticas provenientes del exterior. A través de un ejemplo sobre la presidencia de Donald Trump. Ulloa consideró “doble moral” criticar el actuar de la Asamblea oficialista ya que estas voces guardaron silencio por nombramientos ocurridos durante el mandato de Trump, aunque estos obedecieron a razones diferentes.

En concreto, Ulloa mencionó el nombramiento de Amy Coney Barett, propuesta por el presidente Trump, en sustitución de Ruth Bader Ginsburg. Este ocurrió luego que Bader falleciera en septiembre de 2020. A diferencia de los nombramientos hechos por la Asamblea salvadoreña el pasado sábado, Coney fue nombrada para sustituir a una magistrada que había fallecido previamente.

Asimismo, Ulloa también se refirió a Jeff Sessions, quien se desempeñó como fiscal general estadounidense desde febrero de 2017 hasta noviembre de 2018. Sin embargo, Sessions tampoco fue destituido de su cargo, sino que renunció al mismo, a petición de Trump. Ante la renuncia, el congreso nombró a su sustituto, William Barr.

En su hilo de tuits, Ulloa se queja: “Para una superpotencia no hay señalamientos, pero para un pequeño país que comienza a ejercer la soberanía de su pueblo y a liberarse de las cadenas con la que las élites, los políticos y funcionarios corruptos lo tenían sometido le salen al paso hipócritas y mojigatos”.

Estados Unidos, la Unión Europea y organismos multilaterales como la OEA han mostrado su preocupación por lo ocurrido en El Salvador.