Oslo. El noruego ultraderechista que ha admitido haber matado a 77 personas en una masacre el año pasado, manifestó ayer que no tiene previsto apelar el veredicto si el Tribunal de Oslo los considera cuerdo.

Dos exámenes psicológicos realizados antes de que arrancara el juicio, llegaron a conclusiones opuestas sobre si Anders Behring Breivik es psicótico, la cuestión clave a resolver durante el juicio, que comenzó a mediados de abril.

Breivik se confesó autor de la masacre del 22 de julio, cuando abatió a tiros a 69 personas en un retiro de jóvenes en la isla de Utoya luego de poner una bomba en el centro de Oslo que mató a otras ocho. Pero niega la culpabilidad criminal bajo el argumento de que las víctimas traicionaron a su país al aceptar la inmigración.

El autodenominado cruzado antimusulmán ha impugnado severamente la evaluación psicológica que lo consideró demente por temor a que suponga un perjuicio para su razonamiento ideológico.

Si se me encuentra sano, no tengo motivos para apelar , fue citado por la emisora NRK la tarde de ayer.

Sus comentarios ocurrieron luego de varios días de declaraciones testimoniales por parte de los sobrevivientes en la Corte, quienes dieron espeluznantes detalles de cómo Breivik, vestido como oficial de policía, los cazó uno por uno en la pequeña isla. Muchos de ellos dijeron que Breivik sonrió y dejó escapar gritos de victoria mientras disparaba contra sus víctimas. Breivik lo negó.

Es incorrecto que reía y sonreía mientras estaba en Utoya , expuso ante la Corte, y agregó que pese a que puede haber parecido carente de emoción para la corte, se debía a que es bueno en ocultar sus emociones.