Bruselas. La justicia belga cree que los servicios de inteligencia británicos piratearon entre el 2011 y el 2013 datos internos del operador telefónico Belgacom (convertido luego en Proximus), afirmó el jueves el diario belga L’Echo/De Tijd.

Un informe que resume una investigación judicial de cinco años, “casi terminada”, fue entregado al gabinete del ministro de la Justicia Koen Geens, confirmó una fuente cercana al caso.

Según esta misma fuente, “será debatido en el Consejo nacional de seguridad”, instancia que reúne alrededor del primer ministro belga a los titulares de las principales carteras (Defensa, Relaciones exteriores, Justicia, Interior).

La fiscalía federal belga, que supervisó la investigación, y el gabinete de Koen Geens rechazaron hacer cualquier comentario.

Ese escándalo es una consecuencia de las numerosas revelaciones hechas en el 2013 por Edward Snowden.

Snowden reveló la magnitud de las interceptaciones de comunicaciones por parte de la Agencia de vigilancia estadounidense (NSA) y también enlaces como GCHQ, el servicio del gobierno británico encargado de recolectar informaciones electrónicas.

El GCHQ es señalado en la investigación belga.

El informe de la fiscalía belga, añade el diario, se apoya en “unos 20 slides” fehacientes realizados por Network Analysis Centre, un departamento del GCHQ.

Figuran allí “los objetivos” del pirateo, como “los ruters GRX de Belgacom y de Bics” (su filial internacional, ndlr), que posibilitan acceder a las comunicaciones hechas a través de operadores extranjeros asociados con la firma belga.

En el 2013 el diario flamenco De Standaard afirmó que esta filial Bics (Belgacom International Carrier Services) era central en la operación de espionaje para acceder a comunicaciones con números de países de Oriente Medio. Siria y Yemen eran citados y la sospechosa es la NSA.