Washington. El secretario de Justicia estadounidense, William Barr, rechazó las quejas del fiscal especial sobre la forma en que manejó el informe sobre la injerencia rusa, contraatacando a Robert Mueller y dejando que salieran a la luz pública de manera espectacular las tensiones latentes entre ambos equipos.

En su primera declaración bajo juramento desde la difusión del informe Mueller, Barr se dijo sorprendido de que el fiscal especial no llegara a alguna conclusión sobre si el presidente Donald Trump intentó obstruir la justicia, agregando que se sintió obligado a dar a conocer su propia conclusión de que el mandatario no había cometido delito alguno.

Barr también se quejó de que Mueller no señaló claramente el material confidencial, como se le pidió, lo que obligó al departamento a trabajar durante semanas para eliminar esos pasajes que no estaban destinados a ser divulgados públicamente.

“En verdad, no estoy seguro de su razonamiento”, dijo Barr acerca de la decisión de Mueller de no formular una conclusión sobre posible la obstrucción de justicia. Insinuó que el fiscal Mueller “no debería haber investigado” los actos sobre los cuales no planeaba formular una conclusión.

En la defensa pública de sus acciones, Barr respondió a las quejas formuladas por Mueller, en una carta y en una llamada telefónica, de que el secretario no había reflejado cabalmente las conclusiones de la investigación.

La difusión de la carta horas antes amplificó las denuncias de los demócratas de que Barr había interpretado las conclusiones de la investigación para que favorecieran a Trump.

Todo indica que el informe Mueller seguirá dando mucho de qué hablar. Los demócratas se encargarán de hacerlo.