Washington. Seriamente preocupado por la fragilidad de la recuperación, el presidente Obama pidió el fin de semana a un escéptico Congreso que apruebe con celeridad unos 50,000 millones de dólares en ayuda de emergencia a estados y municipios, para evitar despidos masivos de maestros, policías y bomberos .

En una carta a líderes del Congreso, Obama defendió el enorme paquete de estímulos económicos del año pasado, afirmando que ayudó a frenar el colapso económico, pero argumentando que la ayuda adicional es urgente e inevitable. Son medidas de emergencia que debemos tomar , dijo en la misiva dirigida principalmente a miembros de su propio partido.

La carta llega en un momento en que los crecientes temores sobre la deuda están debilitando el apoyo legislativo al gasto adicional para impulsar la economía. Muchos economistas coinciden en que el gasto adicional ayudaría a reducir la persistentemente alta tasa de desempleo, pero al tomar los republicanos la bandera del déficit sin precedente alcanzado durante la recesión, muchos demócratas se inclinan a cerrar la llave de los paquetes de estímulo.

Creo que hay fatiga del gasto , dice el líder de la mayoría demócrata en la Cámara Baja, Steny Hoyer de Maryland. Ya resulta difícil conseguir votos en cualquiera de las dos cámaras . Los demócratas, en especial en la Cámara Baja, han apoyado políticamente costosas iniciativas ante la insistencia de Obama, en materia de salud y sobre el cambio climático.

Pero con un electorado molesto y hostil hacia quienes ocupan escaños, muchos legisladores dudan en adoptar posiciones comprometedoras.