Sanaa, Yemen. EL PRESIDENTE Alí Abdullah Saleh aceptó este sábado renunciar a cambio de inmunidad contra cargos criminales para él y su familia, la más clara indicación de que el líder está dispuesto a poner fin a sus 32 años en el poder si la oposición acepta sus términos.

Bajo una propuesta presentada por países árabes vecinos, Saleh dejaría el poder 30 días después de la firma de un acuerdo formal. Si Saleh, un aliado clave de Estados Unidos contra el terrorismo, cumple su promesa, sería el primer caso de una salida negociada en una región donde los gobiernos autócratas han resistido llamados a dejar el poder mediante el uso de la violencia y la represión contra revueltas populares.

La oposición política en Yemen afirmó que, aunque había oficialmente aceptado el acuerdo con reservas , seguía negociando ciertas condiciones. Sin embargo, no parecía probable que las juventudes del país y los activistas aceptarían un acuerdo que permitiría a Saleh y su familia evadir juicios por crímenes durante su régimen.

La propuesta de Saleh, según sus asesores y funcionarios de su partido, fue influida por la situación del exmandatario egipcio Mubarak, quien enfrenta, junto con sus hijos, cargos por crímenes contra la población y corrupción.