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Finanzas Personales

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Viviendas vulnerables por lluvias e inundaciones: el costo de no asegurar los contenidos de tu hogar

Uno de los mayores errores al contratar un seguro contra riesgos hidrometeorológicos es sólo blindar la estructura física de tu vivienda y no sus contenidos, los cuales, en 80% de las veces, son los más afectados. 

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Foto: @SGIRPC_CDMX

Fernando Franco

Uno de los errores más comunes a la hora de contratar un seguro para salvaguardar nuestro patrimonio de fenómenos naturales como huracanes, lluvias, inundaciones y desborde de presas y ríos es procurar sólo la estructura física del inmueble, cuando el mayor impacto de este tipo de siniestros se registra en los contenidos de la vivienda, es decir, en muebles, electrónicos, electrodomésticos y otros accesorios.

En 80% de las veces que un fenómeno hidrometeorológico huracanes, lluvias, inundaciones, granizadas y desborde presas y ríos, entre otros impacta un inmueble, las pérdidas se registran en electrónicos, electrodomésticos, muebles y otros bienes de valor, como equipos de cómputo, obras de arte y joyas, no en la infraestructura del lugar, dice Carlos Tohme, presidente del Comité de Daños de la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas (AMASFAC).

En una propiedad media, el impacto de un suceso de este tipo genera un costo promedio que ronda en 400,000 pesos por afectaciones en contenidos, una cantidad de dinero considerable que difícilmente tienes a la mano para subsanar el daño de manera inmediata.

Si se considera que la prima de un seguro de una vivienda de clase media es de entre 10,000 y 12,000 pesos al año, las pérdidas son considerablemente mayores, dice el especialista.

El primer error que cometemos es no contratar un seguro de vivienda cuando vivimos en un país expuesto a un gran número de fenómenos naturales como terremotos y huracanes. Otro muy común es no proteger los contenidos de un inmueble, que suelen estar muy expuestos a eventos como inundaciones”, añadió Tohme.

Enlista todos los contenidos que quieres asegurar

Con una póliza se pueden proteger un “montón de cosas”: muros, ventanales, muebles, joyas, obras de arte, equipos de cómputo, paredes perimetrales, escaleras, elevadores y la estructura física de un inmueble, entre otras tantas, dice Carlos Jiménez, director de Daños y Automóviles de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS),

Ante ese universo de posibilidades, es necesario ser claro en qué vamos a asegurar, para no llevarnos una mala sorpresa después.

Por ejemplo, si una persona contrata una cobertura para sus ventanales y elevadores, pero una inundación afectó todos los muebles de su sala y cocina, el seguro no le cubrirá, porque el activo del contrato no sufrió daño alguno.

En el caso específico de los accesorios, el especialista recomienda hacer una lista de todos los bienes que se desea proteger, con el precio aproximado de cada uno. También debe considerar si, ante un posible siniestro, desea por ejemplo el mismo refrigerador nuevo o seminuevo o uno similar, porque en función de estos detalles el precio del seguro se definirá y evitará malentendidos futuros.

“Siempre es importante acercarse con un asesor para que te oriente y tomes la mejor decisión en favor de tu patrimonio”, recomienda Jiménez.

Baja penetración del seguro en México

Daniel Celis, subdirector de Suscripción RC y Property en GMX Seguros, recuerda que México está expuesto a diversos riesgos de origen natural, tales como terremotos, erupciones volcánicas y fenómenos hidrometeorológicos, por tener largas extensiones de costa.

Pese a esas amenazas latentes, de acuerdo con las últimas cifras oficiales del Inegi, en el país hay 35.5 millones de viviendas, de las cuales sólo 25% está asegurada. “Un dato relevante es que, de este 25%, 18% está ligado a un tipo de crédito hipotecario y tan sólo 7% es un seguro contratado de forma voluntaria”.

Tenemos un gran reto para crear una cultura de aseguramiento ante estos riesgos catastróficos y generar en nuestra población la cultura de que el seguro es un mecanismo financiero que nos puede ayudar en caso de catástrofes como las que hemos vivido a lo largo de los años en la República mexicana”, señala el especialista.

A manera de recordatorio, Celis menciona algunos eventos catastróficos qué han sucedido en los últimos años:

  • En 1985, un terremoto sacudió a la Ciudad de México y afectó de manera importante a la República.
  • En 2005, el huracán Wilma azotó de manera importante a Quintana Roo y Yucatán, lo cual dejó pérdidas económicas muy importantes en las zonas de vivienda y hotelera.
  • En 2007, Tabasco y Chiapas registraron lluvias atípicas que provocaron inundaciones a causa del huracán Dean.
  • En 2014, el huracán Odile afectó la zona de Baja California, con daños principalmente en viviendas y edificios de zonas hoteleras.
  • En 2017, un terremoto afectó a la Ciudad de México, Oaxaca, Morelos, Chiapas, Estado de México y Puebla, con pérdidas muy importantes, principalmente en viviendas.
  • En 2023, el huracán Otis, que cambió de categoría en prácticamente horas, azotó a Guerrero y dejó afectaciones importantes en la zona. Una vez más, la vivienda fue de las más afectadas.

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Fernando Franco

Periodista económico

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