Usain Bolt, Lebron James y Behdad Salimikordasiabi tienen una característica: fueron el hombre más rápido, el más alto y el más fuerte, respectivamente, durante los anteriores Juegos Olímpicos. Ésa es la meta del olimpismo: llevar el cuerpo humano a su máxima expresión.

Pero ¿qué pasaría si se realiza deporte en exceso? Podría convertirse en un problema que afectaría su salud, el bolsillo y hasta su ámbito social. Esto puede ocurrir y se le conoce como vigorexia.

Se trata de un trastorno o desorden emocional que provoca que una persona se vea a sí misma de forma distorsionada: ante el espejo lucen débiles y poco desarrolladas muscularmente. Esa percepción los lleva a realizar ejercicios físicos constantes de manera obsesiva-compulsiva sin importar las consecuencias de ello , dijo David Montalvo Castro, presidente del Colegio Mexicano de Bariatría.

Jorge Alberto Díaz, entrenador del Centro Deportivo Chapultepec, afirma que el problema no radica en el ejercicio específicamente, sino en el abuso de los productos que se utilizan.

Los suplementos deben ser dosificados por un especialista, un asesor personal o nutriólogo pues, de no ser así, los costos de intentar tener un cuerpo perfecto pueden convertirse en presión alta, baja, taquicardias, dolores de cabeza, mareos, desmayos y, en el peor de los casos, hasta infartos, problemas a nivel cerebral, además del hígado y riñón , comentó.

Una persona que hace ejercicio de forma normal invierte hasta dos horas diarias para hacer ejercicio, pero los vigoréxicos llegan a hacer hasta cuatro horas diarias , comentó David Jiménez, nutriólogo de Recorridos por la Salud, institución que hace análisis médicos de forma gratuita. Además, invierten fuertes recursos en los productos que consumen para complementar la parte del ejercicio.

Los suplementos sólo complementan la dieta. Hay a quien abusa de ellos en el camino para alcanzar un objetivo físico. Pero el uso de estos productos sólo ayuda a obtener los nutrientes que tenemos como déficit , añadió Alberto Díaz.

DAÑOS ASOCIADOS

Las lesiones y el aislamiento social

Para solucionar este tipo de problemas, se requiere al menos la atención de cuatro expertos: psicólogos, psiquiatras, nutriólogos y entrenador.

Los especialistas, en promedio, dan 12 sesiones para tratar a los pacientes y cada uno llega a cobrar, según la clínica o el consultorio elegido, entre 400 y 1,500 pesos por sesión.

Además de las repercusiones y gastos que trae consigo la vigorexia, un punto importante que no ven las personas que la padecen es el social, ya que prefieren hacer ejercicio que ir a reuniones, comidas o eventos sociales.

Aunado a ello, el poco descanso que le dan al cuerpo provoca lesiones de diferente índole.

Si el cuerpo no tiene descanso, se puede presentar una ruptura fibrilar o tendinosa y el sobreentrenamiento puede causar fracturas comentó David Jiménez, nutriólogo de Recorridos por la Salud.

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