El robo de identidad es un riesgo latente del que, lamentablemente, cualquier persona puede ser víctima, afecta no sólo sus finanzas, sino que también pone en riesgo su patrimonio.

Gracias a la llegada de nuevas tecnologías al sector financiero, muchas operaciones se pueden hacer en un entorno más seguro y eficiente; sin embargo, la banca no es ajena a tener riesgos, y uno de ellos es precisamente este ilícito.

A partir del próximo 31 de marzo, las entidades financieras estarán obligadas a solicitar los datos biométricos para realizar diferentes operaciones, una de ellas será la forma en la que los usuarios retiran efectivo de las ventanillas en sucursales.

Ahora, será necesario que los usuarios se identifiquen mediante sus huellas dactilares para hacer retiros y transferencias de más de 1,500 unidades de inversión (Udis) lo que equivale a 9,600 pesos, aproximadamente.

Lo anterior corresponde a una regulación emitida por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), publicada en agosto del 2017, en donde se expone que para combatir el robo de identidad dentro de este sector, se incorporará el uso de información biométrica como la huella dactilar, de voz o el reconocimiento facial, para la autenticación de sus clientes.

De acuerdo con lo estipulado por la CNBV, será necesario que el usuario se identifique con su huella dactilar para transferir o retirar esta cantidad.

Cuando el monto sea superior a esta cifra, los bancos tendrán que cotejar la huella del cliente con la base de datos del Instituto Nacional Electoral (INE).

“La CNBV y otras autoridades detectaron la necesidad de fortalecer los procedimientos y mecanismos que las instituciones de crédito utilizan para identificar a los usuarios que contratan con ellas algún tipo de producto o servicio, o bien realizan operaciones en ventanilla, para así prevenir y detectar fraudes como la suplantación de identidad. Estas medidas, además, permiten reforzar la seguridad de los datos de los usuarios”, se expone en la página de la dependencia.

Según la regulación, los bancos deberán capturar, al menos, seis huellas del cliente al momento que éste abra una cuenta o contrate algún otro servicio.

Su huella, su seguridad

En caso de que el usuario llegue a la ventanilla a retirar esta cifra pero no haya hecho previamente la validación de sus huellas, el banco lo invitará a realizar dicho proceso.

Irene Flores, editora de contenido de la plataforma de servicios financieros Coru, explicó que si el cliente se niega a otorgar su información, por el momento, el banco no podrá obligarlo a hacerlo, pero insistirá en pedirle sus datos;  sin embargo por disposición oficial, se espera que esta medida aplique para todos los usuarios en un futuro y el cliente esté obligado a proporcionar sus datos.

“Todo el proceso de captura debe ser casi inmediato. De acuerdo con lo establecido por la Comisión Nacional Bancaria, debe hacerse en 7 minutos aproximadamente, tiempo que corresponde a la captura y digitalización de las huellas”, indicó.

Si por cualquier motivo el usuario no puede capturar sus huellas, el banco realizará la transferencia o retiro de efectivo; sin embargo, insistirá nuevamente al cliente a que lo haga posteriormente.

De acuerdo con la regulación, en caso de que su cliente sea víctima de robo de identidad, la institución estará obligada a reparar el daño al afectado en un plazo no mayor a 48 horas tras el reclamo.

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Datos biométricos: huella dactilar para transferir o retirar.

¿Qué pasa si no coinciden?

En caso de que las huellas no coincidan entre las bases de datos de las instituciones, la especialista afirmó que la institución bancaria validará la información del usuario por otros medios de autenticación, ya sean tradicionales, como la credencial de elector o el pasaporte, o bien, por otro dato biométrico que tenga capturado.

De igual forma, la institución capturaría nuevamente la información del usuario, pero sin sustituir o remplazar los datos que tenga en el historial.

Flores indicó que, debido a factores como la erosión natural en los dedos, enfermedades o accidentes, puede haber desgaste en las huellas y por ello no correspondan al momento de cotejarlas.

“Es natural que por enfermedades, una cortada o una quemadura, las huellas hayan tenido una variación y por eso no coinciden. En ese caso, el banco no remplazará la información, sino que volverá a capturar los datos”, detalló.

A decir de la especialista, la huella dactilar es uno de los datos biométricos más seguros, el más sencillo y el que más aplican las instituciones financieras.

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