Siempre he dicho que hay que aprender de nuestras experiencias pasadas para tener la oportunidad de hacerlo mejor. Por ello, una de las cosas que siempre sugiero hacer cuando ha terminado un año y recién empieza un nuevo ciclo es revisar a fondo, en familia, qué hicimos bien y qué hicimos mal el año pasado.

Esto nos permite sacar conclusiones relevantes y podemos saber qué fue lo que logramos, qué hicimos bien o qué podríamos hacer mejor; en qué fallamos y cómo podríamos evitar esos errores en el futuro.

De esta manera, podemos ver problemas que antes habíamos dejado pasar de largo.

¿Qué debemos revisar?

En mi caso, utilizo un software para llevar mi presupuesto, mis ingresos y mis gastos, por lo cual tengo toda la información del año que terminó y puedo incluso sacar reportes de manera gráfica acerca de todos los rubros de gasto, de nuestro flujo de efectivo cada mes y en el año. Esto sin duda es un apoyo muy importante.

Sugiero revisar los siguientes aspectos:

  1. ¿Cuál fue nuestro ingreso durante el año? Tanto total, como nuestro ingreso promedio mensual.
  2. ¿Cuál fue nuestro gasto total durante el año? ¿Cuál fue nuestro gasto promedio mensual en cada una de las categorías? ¿En qué gastamos más? ¿Cuáles son los gastos irregulares que tenemos que poner en nuestro presupuesto mensual para que no nos agarren por sorpresa?
  3. ¿Qué hicimos con nuestro ingreso variable, fondo de ahorro y aguinaldo?
  4. ¿Cuáles son nuestros gastos fijos, aquéllos que no podemos recortar y que son indispensables? ¿Qué porcentaje de nuestro ingreso mensual neto representan esos gastos fijos?
  5. ¿Cómo está nuestro flujo de efectivo? ¿Hubo algún mes en el que gastamos más de lo que ganamos? ¿Compensamos esto con ingresos variables?
  6. ¿Cómo está nuestro fondo para emergencias? ¿Es suficiente?
  7. ¿Cómo son nuestros pasivos? ¿Tenemos deudas? ¿Qué vamos a hacer para salir de ellas?
  8. ¿Cuánto ahorramos para nuestras distintas metas? ¿Cumplimos nuestro plan?
  9. ¿Tenemos algún nuevo proyecto? ¿Una nueva necesidad?
  10. ¿Qué cosa (sólo una) podemos cambiar para hacer un impacto significativo en nuestras finanzas personales?
  11. ¿Han cambiado nuestras necesidades de aseguramiento? ¿Podemos hacerlo mejor?
  12. ¿En qué nos vamos a enfocar en el 2014?

Dónde estamos parados

La verdad es que todo esto nos da una mejor idea de dónde estamos parados y hacia dónde queremos ir. Es un ejercicio que vale mucho la pena hacer, junto con nuestra pareja e incluso con nuestros hijos, para involucrarlos en las finanzas del hogar y que se den cuenta de la forma en que se debe manejar el dinero. Nada enseña más que el ejemplo.

Además, hacerlo nos ayudará seguramente a tener un mejor 2014, ya que es un proceso que nos permite pensar y reflexionar respecto de qué tanto nos estamos acercando o alejando de lo que realmente queremos en la vida.

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