Después de experimentar en México un régimen cambiario fijo (1954-1976) y otros mixtos como la flotación controlada, el 22 de diciembre de 1994 se abandonó el régimen de desliz cambiario (paridad ajustable o deslizante) lo cual aunado a problemas de endeudamiento, bajas reservas internacionales y falta de liquidez, provocó una importante devaluación del peso mexicano de más del 100%. El régimen de paridad flexible adoptada en ese momento ha demostrado en la última década, ser útil para estabilizar la economía mexicana sobre todo en periodos de alta incertidumbre y para quitar presión a variables como tasas de interés y política fiscal.

Sin embargo, nuestra generación ha experimentado una depreciación de la moneda constante e ininterrumpida en la última década. De enero de 1996 a enero del 2016 nuestra moneda acumuló una pérdida de terreno frente al dólar de más de 125 por ciento.

Si el pasado pareció difícil, el contexto económico actual y los riesgos para la economía se vuelven más complejos. Ante esta preocupación -que aumenta junto con la paridad-y a pesar de la complejidad para determinar una razón específica ante este fenómeno, los analistas se mantienen pendientes sobre datos económicos y desarrollo del mercado para tratar de visualizar estos movimientos siendo los protagonistas estos cuatro puntos:

Inundados de oro negro. A raíz del incremento de inversiones estadounidenses en el sector y la mejora en la eficiencia de extracción de crudo en Estados Unidos, se bombea petróleo a ritmos máximos induciendo una caída libre del precio del petróleo. En nuestro país la producción de petróleo representa más de 10% de los ingresos de exportación, lo que intensifica la volatilidad de la moneda cuando el precio del crudo se mueve a la alza o la baja, además de que Pemex representa un tercio de la recaudación total fiscal, lo cual aumenta considerablemente la dependencia del peso mexicano sobre los precios de la energía, aunado a esto, la disminución de la producción duplicó el efecto negativo.

El drama de la Política Monetaria. Los estímulos de los bancos centrales después del colapso financiero de 2008 comenzando con la ronda de flexibilización cuantitativa (QE) en Estados Unidos en marzo del 2009, ocasionaron un desequilibrio cuando arribó una oleada de capital a México que incrementaron la liquidez y fueron atraídos por rendimientos más atractivos en comparación con países desarrollados. La flexibilización cuantitativa (QE) está llegando a su fin, lo que alienta al capital a volver a los lugares en donde estaba invertido anteriormente dado que los rendimientos de los bonos han aumentado desde mínimos, en la última década.

La especulación de Futuros sobre divisa. Parte de la volatilidad que sufre el peso mexicano se debe también a transacciones de inversionistas globales que usan a la moneda del país por ser una de las más líquidas y flexibles, así que parte de la volatilidad se debe a que los inversionistas globales están utilizando el peso como cobertura de sus posiciones en mercados emergentes.

La apreciación del dólar en relación con prácticamente todas las monedas del mundo.

Ante la reversión del cambio de política monetaria de Estados Unidos con tasas de interés más altas y menor impresión de dinero fresco, se prevé una escasez relativa de dólares y por tanto un incremento del precio de esta moneda, ante esta expectativa, los especuladores de todo el mundo migran hacia el dólar lo cual propicia la apreciación de la moneda.

¿Qué podemos esperar? La tendencia es clara y no se vislumbran catalizadores hacia adelante que indiquen lo contrario, solo en lo que va del año ya se acumuló 12% de depreciación ante el dólar. Hacia el último trimestre del año el proceso de elecciones presidenciales en Estados Unidos contribuirá a la volatilidad de la moneda mexicana y los problemas estructurales de nuestra economía lo acompañarán.

Afortunadamente para la gestión del riesgo cambiario al que está expuesto el inversionista en México, existen productos financieros que permiten hacer posible esta eliminación o reducción del riesgo compensando la pérdida cambiaria. Un ejemplo claro son los Fondos de Inversión que invierten directamente en chequera de divisas, pero existen en el mercado Fondos que además permiten una gestión activa en mercados internacionales en la cual los activos invertidos se benefician del rendimiento de los instrumentos a los cuales invierten, evitando la paridad y produciendo además un rendimiento superior al dólar.