Ahora que el precio de la acción de Nintendo pareciera haberse estacionado en alrededor de 21,000 yenes después de haber alcanzado 31,770 yenes por participación el 19 de julio, el caso de la empresa nipona y su videojuego Pokémon Go resulta un gran ejemplo sobre cómo influye el nerviosismo de los inversionistas en el comportamiento del mercado bursátil.

Cabe recordar que Nintendo alcanzó una revalorización superior a 100% en sus acciones luego de que lanzara la aplicación de realidad aumentada el 6 de julio, pero un par de semanas después sufrió una caída de 18% al revelarse que el impacto en las ganancias de Nintendo sería limitado, ya que sólo posee poco más de 30% de la aplicación, cuyas plusvalías se comparten con la empresa Niantic Labs.

¿Qué hizo mal el inversionista que quizá compró caro y vendió barato? ¿O quien compró caro y ahora tiene una acción que vale menos? Uno de los errores más evidentes, a consideración de Luis Garinian, analista ?sénior de GBMhomebroker, es que algunos inversionistas se dejaron llevar por la euforia sin informarse antes.

Fue muy racional que subieran las acciones, pero no lo fue que subieran como lo hicieron. Fue un rally un poco injustificado; si hay algo que tiene expectativas muy altas, pero al final de cuentas uno no hace su tarea como inversionista de investigar qué sucederá, leer los comunicados, las dinámicas de negocio de esta nueva fuente de ingresos, el inversionista hizo mal su tarea al no informarse , abundó.

Los mercados reflejan el pensamiento de los inversionistas, resume el documento Emociones y mercados: por qué se producen las burbujas y su estallido de Credit Suisse, el cual ejemplifica con Isaac Newton cómo incluso una persona tan racional puede ser vulnerable al invertir.

Uno de los más destacados científicos de los siglos XVII y XVIII, tras perder un capital en la burbuja de los Mares del Sur, señaló amargamente: ‘Puedo calcular el movimiento de los cuerpos celestes, pero no la locura de las masas’ , rescata el estudio.

En el presente esto pareciera no haber cambiado, ya que una de las primeras labores que el inversionista debió hacer cuando se desató el boom de Pokémon Go fue haber investigado si Nintendo era el único participante dentro de los ingresos de la aplicación, y no comprar porque los demás lo hacían, acotó Garinian.

Seguramente si les hubieran dicho que Nintendo sólo percibirá 30% de los ingresos, el rally no habría sido de la magnitud que fue, y el desplome tampoco habría sido tan fuerte. Esto obedeció a las falsas expectativas del mercado , agregó.

Fue hasta que los analistas salieron a hablar de las ganancias que podrían tener los accionistas de Nintendo que pudieron contrastarlas con las expectativas que tenían.

Garinian explicó que en el mercado bursátil la información no se incorpora con la misma rapidez en todos los sectores, y que las personas que invirtieron en el punto más alto es porque se enteraron muy tarde.

Prepárese para los problemas

Aquí vale la pena preguntarse qué influyó en los inversionistas para que decidieran comprar acciones en un momento claramente inoportuno debido a su alto costo y la poca información disponible, y si bien es una interrogante difícil, la economía conductual ha intentado explicar estas situaciones.

Según el documento de Credit Suisse, este campo de las finanzas asume explícitamente que los participantes en el mercado no actúan racionalmente, sino que sucumben a cuatro efectos psicológicos que entorpecen la capacidad de tomar decisiones de inversión discretas: el exceso de confianza, los juicios sesgados, la presión social y la fobia a las pérdidas.

El primer caso se refiere a que los inversionistas suelen sobrestimar sus destrezas en la elección de títulos y en ocasiones consideran que pueden predecir el futuro del precio de una acción, lo que les lleva a realizar excesivas transacciones con un alto costo, con lo cual pueden llegar a decepcionarse por la diferencia entre las ganancias previstas y reales.

El segundo efecto se refiere a juicios sesgados derivados de una ponderación excesiva de las experiencias recientes o, dicho de otra manera, si tuvieron una buena racha se mantendrán más confiados en sus decisiones.

En tanto, el tercer efecto toma en cuenta cómo la presión social puede ser una de las motivaciones más poderosas de la decisión personal, mientras que el cuarto efecto explica cómo el miedo a perder provoca que un inversionista pueda quedarse con acciones baratas demasiado tiempo, venderlas, y después asumir posiciones muy riesgosas para devolver equilibrio a sus carteras.

El problema más interesante es que mucha gente entró al mercado cuando ya se había asimilado toda la información para darle la subida; llegaron cuando la fiesta ya se había acabado , añadió Garinian.

De ahí que el analista recomendó mantenerse siempre informado de los planes de la empresa en la que se invierte, que en el caso de Pokémon Go se traduce en los lanzamientos que próximamente pueda hacer Nintendo.

No sabemos si saldrán nuevas dinámicas de negocio. Puede haber mucha monetización sobre los datos que podría vender a terceros (recabados mediante la aplicación) , dijo sobre las oportunidades de la app.

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