En los últimos años, sobre todo después de la crisis financiera del 2008, el costo del dinero se vio encarecido globalmente; en prácticamente todas las geografías los bancos tuvieron que disminuir drásticamente las tasas de rendimiento que pagaban a los ahorradores por mantener su dinero en instrumentos sin riesgo. En países desarrollados llegaron inclusive a niveles cercanos a 0% de rendimiento.

En el caso de México, esta historia ha venido cambiando desde los últimos meses. La tasa de referencia ha repuntado más de 75% o viéndolo de otra manera incrementó 250 puntos base de 3.25 a 5.75% en el 2016, algo que pudiera parecer un aumento muy considerable.

Este 2017, año que lleva muy poco de su recorrido, se vislumbra como uno complejo en materia económica y política, derivado de las medidas que ha empezado a ejecutar el nuevo gobierno de los Estados Unidos en materia comercial, sobre todo con nuestro país, y una esperada desaceleración económica en México ocasionada principalmente por menor inversión extranjera directa, menor consumo privado y un menor gasto público por parte del gobierno.

La gran pregunta es: ¿hay suficiente espacio para mayores aumentos en las tasas de referencia y cuáles son las repercusiones que conlleva?

Según diferentes intermediarios financieros locales e internacionales, recientemente publicaron que las tasas de referencia pudieran incrementarse a un menor ritmo observado al 2016 entre 125 y 150 puntos base, es decir, pudieran alcanzar 7.25%, esta expectativa está sustentada ante el reciente comportamiento de la inflación.

Se dio a conocer que la inflación mensual correspondiente a enero fue una de las más altas desde 1999 (1.70% y a tasa anual 4.72%) principalmente afectada por el incremento del precio de las gasolinas y diversos analistas pronostican que la inflación pudiera alcanzar el primer semestre niveles de 6 por ciento.

Se podría pensar que ahora es mucho más sencillo obtener un mejor rendimiento sin necesidad de diversificar, a diferencia de años anteriores, que con tasas tan bajas era necesario buscar alternativas. No hay que engañarse, porque al mismo tiempo que suben las tasas de referencia, los créditos son más altos, los precios de los bienes se incrementan, la inflación aumenta y como resultando, el costo de vida se incrementa.

Todos quieren preservar su capital cuando depositan sus ahorros en un banco, y por qué no, ganar un poco más con el menor riesgo posible. En los últimos años la oferta en el sistema financiero ha evolucionado notablemente, inclusive existen productos financieros que pueden obtener ganancias adicionales con el capital protegido invirtiendo en mercados de diferentes clases de activos, fondos de inversión locales asesorados por los mejores gestores globales, entre otros productos.

Una buena composición de un portafolio de inversión dependerá de varios factores, como el riesgo tolerado por el inversionista, que se tome en cuenta que los rendimientos sean consistentes evitando pérdidas extremas y que sin importar las condiciones de los mercados, los rendimientos siempre sean positivos.

El autor es D. de Gestión de Activos Banca Patrimonial y Privada de BBVA Bancomer.

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