Una de las principales razones por las que las personas no se animan a ahorrar para el retiro es porque existen ciertos sesgos conductuales que impiden que las personas puedan establecer metas reales de corto, mediano y largo plazo, indicó Ana Laura Martínez, coordinadora de la Unidad de Ciencias del Comportamiento del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

“Con base en estudios de la economía del comportamiento, se ha identificado la manera en cómo se puede lograr un equilibrio en la toma de decisiones financieras del presente y del futuro. Para ello, se deben implementar distintas estrategias que permitan enfrentar sesgos en el comportamiento que afectan las decisiones del ahorro”, dijo en el quinto seminario virtual En Línea con tu Futuro, organizado por Amafore.

Mencionó que existen cinco sesgos conductuales por los cuales la gente no ahorra y que servirían como un apoyo para identificar o crear herramientas que sean accesibles e incentivos para el ahorro del retiro.

El primer sesgo conductual es del presente, es decir, las personas tienden a descontar el presente con un mayor valor que el futuro, platicó la especialista. “Preferimos tener algo hoy que pensar que podemos generar un ahorro para el futuro, consumimos hoy, sin considerar lo que necesitemos en el futuro”.

Otro sesgo conductual es el de la procrastinación, el cual se refiere a que posponemos las decisiones porque nos ponemos obstáculos como “no me alcanza el dinero”, “no sé con quién acudir” o “cómo puedo empezar a ahorrar”.

“Un día nos despertamos y vemos que nuestro padre es una persona grande y que en algún momento tenemos que ayudarle y también piensas que vas a llegar a esa edad y no quieres ser una carga para tus hijos o para nadie, pero no tomas una decisión o la pospones para el día en que te aumenten el sueldo o cambies de trabajo”.

Entonces, es importante salir de esta zona de confort y empezar a actuar y tomar decisiones que implican sacrificar cosas del presente para dirigirlas al futuro, enfatizó la especialista del CIDE.

Como tercer sesgo conductual se encuentra el del optimismo, el cual se da principalmente en los jóvenes. “Tienden a decir: para qué me preocupo ahorita, seguro mañana me irá mejor y ahí empiezo ahorrar, pero lo cierto es que siempre hay que tener un plan”.

La experta del CIDE comentó que, como cuarto y quinto sesgo conductual están el de mejor que el promedio y del comportamiento social. “Estos sesgos conductuales se refieren a la idiosincrasia mexicana. Son pensamientos que van desde: nací en México y así me tocó vivir o bien, con lo que tengo me alcanza, sin considerar el futuro.

“Por distintas razones vemos que entre los mexicanos hay una sensación de estar a la deriva que nos ha llevado a vivir en el hoy, sin pensar en el largo plazo. Ahí es donde podríamos avanzar hacia una cultura en la que pensemos en el largo plazo”.

¿Qué se puede hacer?

La especialista del CIDE consideró que, lo primero que pueden hacer las personas es generar metas de corto plazo y dependiendo de cómo vayan cumpliendo sus objetivos, se puedan plantear aumentar su ahorro.

Recomienda hacer un calendario de los días en que se ahorrará y cuándo; además, se deberá monitorear tanto los ingresos como los gastos que se van haciendo en el día para ver si la capacidad de ahorro puede aumentar.

Para facilitar este tipo de ahorro, añade, se deben aprovechar las herramientas financieras que se están desarrollando tecnológicamente y en las que se dan facilidades e incentivos para que las personas ahorren.

“Las afores son un ejemplo claro de este tipo de herramientas que te pueden ayudar a hacerte más responsable con un ahorro de largo plazo”.

Agregó que es indispensable definir el monto del ahorro y estrategias de ahorro antes de percibir el ingreso. “Es muy común que la gente diga, una vez que me llegue el aguinaldo, lo divido y veo cómo lo gasto o ahorro. Error, es mejor decidir desde antes y tener un plan para tomar la decisión correcta”.

Martínez concluyó con que es indispensable generar un ecosistema de certidumbre sobre el sistema financiero y específicamente de las afores para que las personas puedan acceder a las diferentes herramientas que facilitan el ahorro de corto, mediano y largo plazo.

“En el caso de las afores y de otros servidores financieros es indispensable que también se esfuercen en innovar sus productos, ya sea con incentivos para el ahorro o aplicaciones que sean fáciles de usar y que involucren más a las personas a su ahorro para el retiro”.

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