Una forma de almacenar información en una tarjeta de plástico es a través de una banda magnética colocada en uno de sus lados. Debido a la composición química de la banda es posible escribir o codificar información en ella. La banda magnética se codifica cuando pequeñas partículas se magnetizan en diferentes direcciones después de someterlas a impulsos electromagnéticos.

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La banda electromagnética colocada generalmente al reverso de las tarjetas bancarias, tiene una composición similar a las bandas de información en los casetes de audio o de video, ambos formatos de almacenamiento ya están desactualizados en favor de otras tecnologías. Las tarjetas de los bancos no son las únicas que hacen uso de esta tecnología, pues es común encontrarlas en las llaves de los cuartos de los hoteles o en las tarjetas de identificación.

Lo que permite que se pueda escribir o codificar información en esa banda es su composición química. La banda está compuesta por pequeñas partículas de acero que pueden ser magnetizadas por dispositivos que produzcan fuertes campos magnéticos. Este dispositivo es un "solenoide", que es básicamente una bobina.

Para poder descodificar o leer la información contenida en la banda magnética se debe contar con un lector de tarjeta. Generalmente, la tarjeta se desliza en un pequeño canal de los lectores de tarjeta y se induce a que pase un poco de voltaje en las bobinas del dispositivo lector de tarjetas. Este voltaje puede ser amplificado y registrado electrónicamente y finalmente es leído por una computadora (o un procesador instalado dentro del lector) para hacer la autentificación de la información escrita dentro de la tarjeta. Generalmente es información relativa al propietario o el usuario de la tarjeta, lo que permite hacer transacciones bancarias.

Almacenar información dentro de las bandas magnéticas de las tarjetas es relativamente sencillo, puesto que sólo se necesita un dispositivo que contenga una bobina que codifique la información. Este es el problema con la seguridad que ofrecen este tipo de tarjetas.

Por un lado encontramos las tarjetas que pueden escribirse y borrarse fácilmente, usadas por ejemplo como llaves de acceso a los cuartos de hotel. Los hoteles prestan este tipo de tarjetas a sus clientes y sugieren colocarlos lejos de dispositivos que generen campos electromagnéticos como los teléfonos móviles, mismos que podrían borrar la información contenida en la tarjeta. Para los hoteles es barato y sencillo codificar estas tarjetas cada vez que un nuevo cliente llega a hospedarse con ellos. Sin embargo, esas tarjetas no deben de ser utilizadas para contener información bancaria.

Las bandas magnéticas se clasifican sobre la base de su coercitividad, que es básicamente una medida de su capacidad para soportar un campo magnético externo. Hay tarjetas de alta coercitividad, que están codificadas y pueden soportar la presencia de un campo magnético muy fuerte, y hay tarjetas de baja coercitividad. Las bancarias son de alta coercitividad y las de los hoteles son de baja coercitividad.

El problema fue, es y seguirá siendo que la banda magnética no es infalible y es susceptible de perder la información o de ser copiada a otra banda en otro plástico. La clonación es uno de los principales fraudes que sufren los usuarios de servicios financieros.

Para evitar ser víctima de este tipo de prácticas delictivas, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) sugiere:

Al utilizar el cajero

  • No permitir ayuda de personas extrañas
  • Cubrir con la mano el teclado al momento de digitalizar el NIP, así personas externas no podrán ver los números que se marcan
  • Siempre asegurarse de recoger la tarjeta, dinero y comprobante impreso al terminar de usar el cajero. Romperlo por lo suficiente el comprobante para que los datos no sean claros.
  • Reportar inmediatamente si el cajero automático retiene la tarjeta

Al pagar con tarjeta físicamente

  • Es muy importante nunca perder de vista la tarjeta
  • Solicitar que todos los pagos se realicen a la vista
  • Utilizar la tarjeta en sitios comerciales debidamente establecidos
  • Guardar los comprobantes
  • Al firmar, verificar que el número de tarjeta, nombre y monto sean correctos.
  • Si se cuenta con firma electrónica, recordar que no es necesario realizar la firma en físico

Al pagar con tarjeta por internet

  • Procurar hacerlo desde casa y no utilizar redes gratuitas
  • Cerciorarse de que la página sea segura: que la dirección comience con https y aparezca un candado en la barra de estado del navegador.
  • Intentar comprar en sitios que tengan el sello vigente de confianza de la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI).
  • Guardar e imprimir los comprobantes de compra por cualquier situación que se presente posteriormente.
  • Buscar y leer las políticas de privacidad de los sitios web

Las tarjetas que usan chip en lugar de banda magnética son más seguras. El chip de tu tarjeta de crédito o débito es una tecnología de seguridad que dificulta la clonación. En México, es obligatoria desde 2013. El chip no se puede clonar porque transfiere la información en lugar de almacenarla y además la encripta, lo que dificulta la clonación, sin embargo, tampoco impide fraudes en línea o en otras transacciones en las que no se usa el plástico; por otra parte, si se combina con la banda magnética, es posible que se copie la información contenida, según Condusef.