Es necesario reconocer la necesidad de otorgar recursos multianuales para la educación superior, planteó el secretario general de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Norberto Manjarrez Álvarez.

Las universidades públicas sustentan su operación en recursos de origen fiscal y el gobierno debería tener plena conciencia de que el ejercicio presupuestal en esas instituciones representa siempre una inversión, las más de las veces, a mediano y largo plazos y no un gasto coyuntural, agregó.

El también aspirante a rector general de esa casa de estudios señaló que resulta preocupante la decisión del gobierno federal de reducir recursos al rubro de becas para la educación. De ahí que una prioridad inaplazable consista en gestionar recursos para incrementar los apoyos a los alumnos regulares de bajos ingresos, pero con buen promedio, que se otorguen mediante los programas federales, así como acordar que el Conacyt mantenga en 100% las becas para ellos .

Mencionó que esa universidad tiene que fortalecer sus mecanismos de vinculación para conseguir más recursos y para ello activar opciones como la Fundación UAM.

Actualmente 87% del presupuesto de esa institución educativa se destina al pago de salarios y prestaciones, lo cual la coloca en una situación difícil. Además, enfrenta problemas para ofrecer un esquema de retiro digno de sus empleados.

El promedio de edad de sus profesores es de 57 años y 25 de antigüedad. Hoy 280 profesores tienen más de 70 años de edad, lo cual evidencia que en el corto plazo será necesaria la incorporación de jóvenes profesores investigadores que los sustituyan.

Aun cuando sabemos que los recursos económicos son finitos, lo que nos obliga a ser creativos, hay que plantear un proceso de recambio de la plantilla académica, lo cual supone dos desafíos: más recursos, evaluar y proponer mecanismos de jubilación y considerar la incorporación de alumnos de posgrado a la planta académica , detalló.

El problema es que el ISSSTE, la institución donde cotizan los trabajadores de la UAM, ofrece un techo de pensión de alrededor de 23,000 pesos para los académicos, cuando un profesor titular C gana alrededor de 25,000, lo cual sumado a sus percepciones por antigüedad y becas puede incrementarse, en algunos casos, hasta 50,000 o 60,000 pesos, lo cual deriva en que hay pocos incentivos para jubilarse.

Este año la universidad planteó una salida con un fondo temporal de retiro mediante el cual se le aportaban al trabajador que se jubilara entre 800,000 y 1 millón de pesos adicionales a los que pudiera alcanzar con base en el contrato colectivo de trabajo.

La UAM ofertó 35 lugares con ese esquema y sólo 32 profesores accedieron porque lo ofrecido sigue siendo insuficiente .

A ello debe sumarse el problema que representa para la universidad el gasto en pólizas de gastos médicos mayores, que anualmente representa el equivalente a los recursos destinados a la unidad Cuajimalpa.

La autónoma es la UAM, ?no sus unidades

Manjarrez Álvarez compite con otros 11 universitarios por la rectoría general de la UAM y en su proyecto de gestión destaca que la viabilidad de esa casa de estudios transita por la revisión del perfil del sistema que conforma pues si bien el fortalecimiento de la autonomía es fundamental, resulta imperativo resignificarla en función de la excelencia académica, su incidencia en la agenda pública y su pertinencia social.

Dijo que sin hablar de centralismo esa casa de estudios debe discutir y afinar claramente el concepto de la desconcentración funcional administrativa.

La comunidad de la UAM debe tener muy claro que la Metropolitana es un sistema de educación superior donde la autónoma es la universidad, no las cinco unidades que la conforman.

Los planteles Azcapotzalco, Iztapalapa, Xochimilco, Cuajimalpa y Lerma tienen que articular su quehacer con las políticas generadas en el Colegio Académico, que es la instancia que rige la vida institucional de esa universidad y buscar una mayor interrelación entre ellas.

La UAM requiere replantearse asuntos fundamentales, como articular el trabajo que hacen las cinco unidades, con el fin de potenciar los resultados, con base en una cultura de calidad, transparencia, rendición de cuentas, profesionalización administrativa, vinculación plural con el entorno y posicionamiento internacional.

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