Monterrey, NL. La apertura de propuestas para la asignación de hasta 29 áreas contractuales en aguas profundas de la Ronda 2.4, en las regiones conocidas como Perdido, frente al litoral de Tamaulipas, Veracruz y una cuenca salina en Tabasco el próximo 31 de enero, van a generar oportunidades para las empresas de servicios y se va a requerir mano de obra de esas entidades, comentó a El Economista, Rubén Cruz, socio líder de Energía y Recursos Naturales de KPMG.

De las 29 áreas contractuales que se licitarán, nueve se localizan frente al litoral de Tamaulipas y 10 más están frente a las costas de Veracruz y hay una cuenca salina con 10 áreas contractuales localizadas frente a Tabasco.

Rubén Cruz explicó que esta ronda es altamente tecnificada en aguas profundas, por lo que se va a requerir mano de obra para labores de perforación, suministro de alimentos, transporte de personal, soldaduras, operadores para los equipos, suministro de seguridad y servicios médicos, entre otros.

captación de capital

De acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Energía (Sener), esta licitación podría atraer inversiones de 4,500 millones de dólares por cada área contractual y en el caso que se asigne 100% de las áreas, la inversión comprometida podría ascender a 130,000 millones de dólares, indica el artículo de Rubén Cruz, “Ronda 2.4: un voto de confianza para México”.

En ese sentido, el especialista comentó que para que se detone la inversión en aguas profundas, se estima una fase de exploración de cuatro años, el desarrollo del campo se llevará otros tres años más y para la extracción de barriles de hidrocarburos podrían pasar entre siete y ocho años, dependiendo del tipo de bloque y la madurez del campo.

“Es una industria que va a detonar la inversión y el crecimiento y con ello el empleo y proveeduría, estamos convencidos”, aseguró el socio líder de Energía y Recursos Naturales de KPMG.

Mínimo contenido nacional

Por otra parte, el contenido nacional mínimo al que los operadores deben comprometerse para integrar la cadena de proveeduría “en un periodo inicial de exploración (el contenido nacional sería de) 3%, eso va a ir subiendo a 6%, luego pasa a 8% y llega a 10% cuando la producción es comercial”, explicó.

Es decir, el desarrollo de la cadena de valor y de proveedores no será tan rápido y podría ocurrir lo que pasó con la industria automotriz, que a partir de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte se empezó a desarrollar toda la cadena de suministro y hoy es una industria integrada y de alto valor.

maria.flores@eleconomista.mx