Puebla, Pue. La empresa PermaChef está en pláticas con cadenas de restaurantes para diseñar la ropa de trabajo de los establecimientos de comida rápida, la llamada fast food.

El objetivo es dejar atrás la camisa y gorra beisbolera que porta la mayoría de los empleados de este giro y dar un vuelco en su presentación.

Felipe Álvarez Lozano, director general de la empresa poblana, confía en que se pueda lograr algún acuerdo este año, principalmente con cadenas de cafeterías y restaurantes, las cuales quieren prendas de calidad, pero con costos accesibles, debido a la alta rotación de personal.

La compañía también lanzará una línea de ropa exclusiva para los chefs bajo el nombre de Frida Kahlo.

ESPECIALIZACIÓN, LA CLAVE

Después de muchos años de confeccionar ropa convencional, PermaChef actualmente maquila prendas de alta calidad para los chefs. Su producto estrella es el gorro que éstos emplean, del cual patentó su hechura.

Álvarez Lozano forma parte de la tercera generación al frente de la fábrica, que encontró en 1979 su mercado meta: la producción de ropa y calzado para quienes laboran en restaurantes.

En entrevista, refiere que sus prendas han sido portadas por chefs reconocidos en México y de otros países, quienes las han lucido en exposiciones de Alemania y España.

Además, ha tenido la oportunidad de exportar a Sudamérica, donde se encuentran sus principales clientes.

Recuerda que antes de focalizarse en la industria gastronómica, la empresa, en 1926, tenía como giro la venta de ropa, principalmente la fabricación de camisas; sin embargo, en 1950 tuvo un vuelco al centrarse en la confección de vestidos, mientras que para 1960 incursionó en hacer delantales para señoras y, seis años después, entró a la producción de cofias para enfermeras.

Su ingreso a la fabricación de prendas para chefs fue a raíz de un sueño frustrado de querer dedicarse a trabajar en un restaurante.

PRODUCTO ESTRELLA

A finales de los 70, después de ver cómo se deformaba muy rápido el gorro de los chefs por el uso cotidiano, tuvo la idea de trabajar en una fórmula para que el accesorio mantuviera su rigidez, sin estar almidonado.

Lo que buscamos es que cuando se mojara se suavizara y cuando se secara volviera a ponerse duro, pero que a su vez no fuera incómodo ni pesara .

Al año fabrica alrededor de 40,000 piezas, de las cuales exporta alrededor de 15% a países sudamericanos. Además, maquila unas 30,000 filipinas casacas .

Los zapatos, calcetines y ropa interior se dan a maquilar a pequeñas fábricas del interior del estado, las cuales dan empleo a 300 familias.

Comenta que en México sólo hay dos empresas que producen este tipo de ropa y accesorios, una de origen nacional y otra de Estados Unidos, las cuales mandan a maquilar sus productos a Sudamérica y terminan con el proceso en San Diego, California, por lo cual sus costos son más elevados de los PermaChef ofrece.

miguel.hernandez@eleconomista.mx