Puebla, Pue. Con un título de abogado y ante la falta de oportunidades se vio obligado a emigrar como indocumentado a EU, donde logró convertirse en un empresario exitoso. Su nombre es Ricardo Andrade, conocido como El Rey de la Cemita.

El mote con que hoy es reconocido este poblano, de 37 años, surgió a raíz de que introdujo entre la comunidad migrante de Nuevo York el gusto por el pan crujiente cubierto con ajonjolí –la cemita-.

Empezó vendiendo 30 piezas que llevó desde Puebla para prepararlas con carne y otros ingredientes, pero en la actualidad hornea y comercializa 25,000 al día en su cadena de 126 restaurantes.

A los 23 años, después de titularse de la Facultad de Derecho en la BUAP, decidió buscar el sueño americano, lo cual consiguió para llegar a Nueva York, donde trabajó como lavaplatos durante un año.

REGRESO EN GRANDE

Regresó a México para enrolarse en la Marina Armada. Su primer pagó se le hizo muy poco en comparación con lo que ganaba como migrante, situación que lo motivó a dejar ese trabajo y volver a regresar a EU, pero ahora con un permiso de la embajada de ese país para intentar destacar como profesionista.

Sin embargo, las circunstancias lo llevaron a iniciarse en los negocios, primero con el traslado de paquetería de los municipios de Atlixco e Izúcar de Matamoros hacia Los Ángeles, California, Nueva York y Nueva Jersey, una vez por semana durante un año, recuerda.

Entre esos viajes tuvo la idea de comprar cemitas para llevarse a Nueva York y venderlas como lunch entre jornaleros agrícolas, lo cual le dio muy buenos resultados, por lo que instaló su propio horno para producir en grandes cantidades.

Por esa época, Ricardo Andrade trabajaba en una fábrica, donde por un accidente físico -que lo llevó a practicarse dos cirugías en una mano- recibió una compensación económica, dinero que ocupó para comprar una camioneta en donde vendía comida a trabajadores de la construcción y jornaleros, lo cual marcó su inició como empresario.

Abrió su franquicia de restaurantes llamada Mi Chula es Puebla y Mi Pueblito, una fábrica de nieves conocida como La Flor de Puebla y continúa con su comercializadora de productos mexicanos.

Con estas empresas da empleo directo a más de 3,200 personas migrantes connacionales, centroamericanos y asiáticos en Nueva York, Atlanta, Miami, Carolina del Norte y Carolina del Sur, Estados Unidos.

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