Si bien el proceso de descentralización que pretende el próximo gobierno se realizará en todo el país, las principales dependencias se ubicarán en 19 entidades federativas, las cuales presentaron, en su mayoría, resultados negativos en el sector de la construcción.

Los estados analizados son: Oaxaca, Tabasco, Yucatán, Michoacán, Baja California, Campeche, Nuevo León, Hidalgo, Jalisco, Puebla, San Luis Potosí, Quintana Roo, Chihuahua, Sonora, Guanajuato, Querétaro, Chiapas, Guerrero y Tlaxcala.

Kristobal Meléndez Aguilar, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), señaló que en el proyecto de descentralización se pretende asignar algunos recursos para ejecutar obras de construcción y facilitar la operación de las dependencias, entonces “el hecho de que se den los flujos podría permitir al sector incrementar sus resultados”.

Además, explicó, con las propias inversiones públicas estatales, si se conjuntan con las dependencias, se podrá crear mayor dinamismo económico en esos estados.

Agregó que todas las entidades tendrán un efecto positivo, no sólo en la construcción sino también en la generación de ingresos a través de sueldos y salarios que se percibirían, provocando que detone el consumo interno, el mayor componente de la demanda agregada; asimismo, dijo, algunos de los contratos que se den con las dependencias serían con empresas locales.

Raymundo Tenorio Aguilar, especialista del Tecnológico de Monterrey, comentó que las entidades se beneficiarían debido a que las familias que se reubiquen ocuparán la infraestructura disponible, “sobre todo en las ciudades capitales donde la derrama económica sería más visible y provocaría la construcción de vivienda”.

Detalló que en al menos 50% de los territorios donde se ubicarán las dependencias federales cuentan con infraestructura de vivienda disponible, “pero muy alejada”.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en los primeros cinco meses del 2018, el valor de la construcción en el país creció 0.4% a tasa anual real, tras registrar dos caídas al hilo, en igual periodo de comparación. No obstante, si se considera sólo la producción de las 19 entidades analizadas, que concentran 56.8% del total, se presenta una disminución de 6.1 por ciento.

Por estado, las reducciones  fueron las siguientes: 56.3% en Tlaxcala, 39.1% en Guerrero, 38.3% en Chiapas, 35.3% en Querétaro, 28.3% en Guanajuato, 24.6% en Sonora, 19.9% en Chihuahua, 6.2% en Quintana Roo, 4.6% en San Luis Potosí, 3.7% en Puebla y 0.3% en Jalisco.

De este grupo de territorios, los de mayor aportación al valor total del sector fueron Nuevo León (9.6%), Jalisco (7.2%), Guanajuato (5.3%) y San Luis Potosí (4.1 por ciento).

José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (Idic), declaró que Tlaxcala es una economía local que depende mucho de la dinámica de Puebla, “lo que muestra es una baja inversión en infraestructura, y pocos proyectos de vivienda, que merma a la entidad”.

En Guerrero la violencia e inseguridad han afectado a la Inversión Extranjera Directa (IED), donde proyectos turísticos han perdido dinamismo, así como las actividades comerciales, tal es el caso de Bimbo que decidió suspender actividades en el estado, manifestó el analista del CIEP.

Para Querétaro, señaló, en años anteriores ha contado con buen dinamismo en la construcción, por lo que está comenzado a madurar, aunado a la competencia de otras entidades del Bajío que comienzan a tener un auge y, por ende, han dejado rezagado al estado.

Agregó que los territorios que tienen más participación en el sector, el proceso de descentralización traería mayor recurso público por parte del gobierno federal, y al haber mayor inversión privada, IED y dinamismo, los estados podrían captar nuevos proyectos que incidirían en detonar el valor de la construcción.

Al alza

De los estados considerados, la producción del sector en el periodo enero-mayo del año en curso aumentó, a tasa anual real, en Oaxaca (97.8%), Tabasco (53.9%), Yucatán (27.9%), Michoacán (26.2%), Baja California (24.4%), Campeche (10.3%), Nuevo León (5.3%) e Hidalgo (2.8 por ciento).

Sin embargo, a excepción de Yucatán que muestra una tendencia de aceleración, estas entidades exhibieron contracciones en igual lapso del 2017, es decir, la base de comparación fue baja.

El director del Idic dijo que en Oaxaca son tres los factores que obedecen a este resultado: la recuperación después de una caída fuerte, la inversión asociada a la Zona Económica Especial en Salina Cruz y la inyección de recursos que se realizó a raíz de los sismos de septiembre del año pasado.

Para Tabasco, manifestó, la recesión que atraviesa el sector energético ha afectado la economía del estado, “después de varios años se comienza a exhibir cierta recuperación atribuible entre otras cosas a ciertos programas de reactivación económica que el gobierno ha buscado implementar, lo que explica el incremento”.

Expuso que Yucatán, al tener registrar dinamismo económico en años previos, actualmente desarrollan ambiciosos planes de vivienda, residenciales de alto costo, campos de golf, centros comerciales, además, la administración estatal también está apostando por un proceso de industrialización.

Tenorio Aguilar acotó que el ascenso de Nuevo León se debe a la amplitud de construcción de carácter fabril, parques industriales y vivienda, producto de la llegada de nuevas empresas a la entidad, “para Michoacán el resultado derivó de proyectos en Lázaro Cárdenas a razón de la construcción de vivienda y plazas comerciales”.

“El estado de Hidalgo se vio beneficiado por desarrollos inmobiliarios de oficinas, plazas comerciales y en menor medida en vivienda, mientras que en Campeche el incremento se debió a la construcción de complejos comerciales”, ahondó.

El proceso de descentralización pretende trasladar, por ejemplo, la Secretaría de Turismo a Quintana Roo, Petróleos Mexicanos a Campeche, la Secretaría de Economía a Nuevo León, la Secretaría de Educación Pública a Puebla, la Secretaría de la Función Pública a Querétaro, por citar algunas dependencias.

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