A pesar de que la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha causado temor entre los migrantes de aquel país por su política migratoria, los beneficiarios en Guanajuato de las remesas provenientes de la nación vecina dicen no tener miedo de un impuesto a éstas o a que sus parientes sean deportados.

Lo anterior, debido a que aquí pueden encontrar trabajo , eso sí, afirman, las remuneraciones no serían las mismas y apenas les alcanzaría para sobrevivir al día.

En un recorrido que realizó El Economista por distintas zonas de Guanajuato, uno de los principales estados receptores de remesas provenientes de Estados Unidos, algunos beneficiarios de estas divisas, y a la vez socios de Caja Popular Mexicana, indicaron estar conscientes de que en cualquier momento sus parientes, de los cuales dependen para sobrevivir en México, pueden ser deportados, pero también agradecen su estadía en aquel país, pues gracias a ello han formado su patrimonio.

Si los deportan no nos afectaría tanto, porque todavía podemos trabajar, porque entre todos trabajaríamos (...) la cosa sería buscarle, en lo que se acomodan en un trabajo, de lo que sea , explicó María Nicolasa Alvarado Hernández, habitante de la comunidad Las Trancas en Dolores Hidalgo, quien cuenta con su marido e hijo en San Marcos, Texas, mismos que le hacen llegar alrededor de 400 dólares semanales, producto de su trabajo en la jardinería.

Las personas que tenemos familia en Estados Unidos, tenemos la posibilidad de ahorrar un poco e ir construyendo un hogar, eso es mucha ayuda porque aquí sólo sale para estar al día , agregó Alvarado Hernández, quien cobra la remesa, su mayor fuente de ingreso, en la sucursal más cercana de Caja Popular Mexicana, la cual le queda a 15 minutos de su casa.

Mano de obra escasea

Para Delia Segoviano, habitante de la comunidad San Isidro Ojo de Agua del municipio de Romita, las deportaciones que se han dado en Estados Unidos desde la llegada de Donald Trump han provocado que las empresas, especialmente las del ramo de la construcción, tengan menos personal, lo que ha generado que los connacionales no afectados trabajen más.

El primer hijo de Delia, que se fue al estado de Idaho, lo hizo hace 12 años y a partir de ahí, con ayuda de sus cinco hermanos que se le unieron después, comenzó a ahorrar para hacer su empresa dedicada a la construcción. Hace tan sólo algunos meses, esta organización contaba con 35 trabajadores, de los cuales, gracias a las deportaciones, ahora tiene únicamente ocho.

Delia no está preocupada de que a sus hijos los deporten, pues ellos ya consiguieron los papeles para estar en Estados Unidos de manera legal; sin embargo, está atenta de la situación que impera en la economía norteamericana, pues ella lo que quiere es que sus hijos continúen con el envío de remesas para que pueda comprar material que le facilite la siembra de sorgo y maíz que realiza en su terreno de poco más de seis hectáreas.

Mis hijos me mandan dinero cada ocho días, a veces 300, otras 200 o 150 dólares, pero siempre lo invierto en algo... tengo ilusiones de adquirir una labranza y una esprayadora para el tractor , comentó.

Para Micaela García Zavala, quien habita en la comunidad de San Clemente Romita, sus cuatro hijos que tiene en Estados Unidos, los cuales están de manera ilegal, no tienen miedo de que los deporten, pues en su lugar de origen cuentan con las tierras suficientes para trabajar.

Mis hijos me dicen: mamá, nosotros tenemos tierras para trabajar (...) No se les cerrará el mundo si regresan , detalló García Zavala, que recibe cada 15 días alrededor de 300 dólares fruto del trabajo en el campo sus descendientes, los cuales se encuentran en California.

El municipio de Romita cuenta con alrededor de 50 comunidades a su alrededor, de las cuales muchos de sus habitantes se encuentran en Estados Unidos ilegalmente.

Caja Popular Mexicana

Gracias al acuerdo que tiene con cinco remesadoras, durante marzo pasado Caja Popular Mexicana concretó el envío de 41,196 remesas, las cuales significaron un monto de 411.4 millones de pesos.

Para este 2017, debido a la incertidumbre en Estados Unidos, la cooperativa de ahorro y préstamo (socap) prevé captar 1% menos en remesas que lo conseguido en el 2016, que fueron 3,500 millones de pesos correspondientes a 405,039 procesos de envíos generados desde el extranjero.

Los socios de Caja Popular Mexicana que cobran remesas en esta sociedad cooperativa de Ahorro y Préstamo tienen el beneficio de que este concepto se le cuente como ingreso a la hora de solicitar un préstamo con esta institución, la cual cuenta con poco más de 2 millones de socios y presencia en 26 estados de la República.

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