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Revolución jurídica: la IBERO lidera la nueva pedagogía legal

La institución analizó el futuro del Derecho ante la Inteligencia Artificial y la reforma judicial, siendo necesaria una renovación pedagógica que priorice la ética y el juicio humano.

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Con el propósito de trazar las líneas de acción, visiones y perspectivas que definirán el rumbo de la ciencia jurídica ante los retos globales contemporáneos, el Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México llevó a cabo este lunes el encuentro titulado "El Derecho hoy y nuestra mirada hacia el futuro".

El encuentro contó con la presencia del Rector de la Universidad Iberoamericana, el Dr. Luis Arriaga Valenzuela, S.J., y del Dr. Ricardo A. Ortega Soriano, director del Departamento de Derecho de la institución.

Durante su intervención, el Dr. Luis Arriaga estructuró la visión institucional bajo tres ejes: tradición, pertinencia e innovación.

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Subrayó la importancia de honrar la herencia humanista de la universidad, responder con lucidez a coyunturas actuales y anticiparse con creatividad a los desafíos éticos, de privacidad y de seguridad que imponen la digitalización y la Inteligencia Artificial en el ejercicio del Derecho.

Al foro asistieron destacadas figuras del ecosistema jurídico nacional, entre ellos el ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Juan Luis González Alcántara Carrancá; la Directora del Observatorio IBERO del Sistema de Justicia Ana Laura Magaloni Kerpel; así como los reconocidos especialistas Íñigo Fernández Baptista y Manuel Galicia, además de diversas autoridades académicas de la universidad.

Durante la mesa de análisis, cada uno de los especialistas aportó una perspectiva crítica desde sus respectivos ámbitos de experiencia para enriquecer el debate sobre el porvenir de la abogacía.

Al respecto, Juan Luis González Alcántara Carrancá alertó sobre el riesgo de que la digitalización imponga una "capa de insensibilidad y despersonalización" en la actividad jurídica, distanciando al juzgador del mundo moral y mermando la equidad que solo el juicio humano puede aportar.

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Frente a ello, propuso una profunda reingeniería pedagógica basada en clínicas legales y modelos internacionales, como el de Stanford, para transformar a los estudiantes de redactores pasivos a "auditores críticos" de la Inteligencia Artificial, capaces de operar en las capas estratégicas, éticas y de argumentación que superen el rendimiento de la máquina.

La jurista Ana Laura Magaloni Kerpel advirtió que la abogacía vive una revolución inédita ante la incertidumbre de la reforma judicial y el avance de la Inteligencia Artificial, la cual ya automatiza las tareas rutinarias de la profesión.

Ante este escenario, urgió a reinventar la formación universitaria y las pasantías hacia un enfoque más crítico.

Asimismo, destacó que a través del Observatorio IBERO de Justicia se detectó que la principal barrera para los ciudadanos es el lenguaje jurídico, por lo que propuso usar la tecnología para democratizarlo, romper el rol de los abogados como los "oráculos" de la ley y mejorar el acceso a la justicia cotidiana en México.

En tanto Íñigo Fernández Baptista, aportó una visión "tecno-optimista" al definir a la Inteligencia Artificial como una herramienta transformadora que automatizará procesos en los despachos y elevará su eficiencia.

Advirtió que las firmas deberán adaptarse ante el avance de empresas tecnológicas que ya procesan contratos y demandas masivas de forma inmediata y concluyó que las universidades deben reconfigurar radicalmente la enseñanza del Derecho con el fin de potenciar las habilidades netamente humanas de los alumnos, tales como la argumentación jurídica, el razonamiento crítico y la ética.

Finalmente, Manuel Galicia aportó la perspectiva corporativa, señalando que el modelo tradicional de las firmas enfrenta la presión de la incertidumbre económica, el relevo generacional y la velocidad del cambio tecnológico.

Compartió que los clientes ya exigen transparencia en el uso de herramientas digitales para auditar la eficiencia de los servicios jurídicos y concluyó que la tecnología jamás sustituirá el juicio responsable, la confianza y la empatía; habilidades humanas fundamentales que tanto las universidades como los despachos tienen la obligación de fomentar en los jóvenes.

Para responder a estos desafíos, la IBERO implementa una estrategia integral que incluye talleres de IA desde los primeros semestres y materias de vanguardia como Fintech y Derecho Tecnológico al cierre de la carrera.

Además de su modelo de clínicas jurídicas con casos reales y el impulso al Observatorio de Justicia, la institución anunció que ya diseña un nuevo plan de estudios en alianza con las principales firmas legales del país con el objetivo de acelerar la formación de juristas que dominen las herramientas digitales y fortalezcan el discernimiento ético, la defensa democrática y la justicia social.

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