Wal-Mart reformará a partir de la siguiente semana su campaña publicitaria denominada Desafío de Tickets, por recomendación de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

La campaña, que fue retirada del aire esta semana, se centró en la comparación de costos al público de canastas de productos adquiridas en tiendas de su formato Supercenter y en tiendas de su competidor, Soriana.

Debido a lo anterior, Wal-Mart deberá recurrir nuevamente a la comparación de precios producto por producto, como estrategia de marketing, para retar a su competencia a probar qué cadena ofrece los precios más bajos.

Antonio Ocaranza, vocero de Wal-Mart, comentó a El Economista que la siguiente semana la campaña será relanzada, para que se ajuste a los lineamientos que la Profeco le ha ordenado cumplir y dijo desconocer si hasta el momento existe alguna sanción económica en puerta, por alguna presunta violación a la normatividad en materia de publicidad por parte de Desafío de Tickets.

Producto por producto

La campaña se modificará para incorporar las observaciones de la autoridad, pero su espíritu seguirá siendo el mismo: probar de cualquier manera que la nuestra es la mejor alternativa para el consumidor , enfatizó el representante de la empresa.

Pese al escollo legal enfrentado por esta estrategia, Ocaranza no descartó que ésta haya tenido un efecto positivo en las ventas de la compañía durante el tiempo en el que se mantuvo en marcha, aunque reconoció que ello se apreciará en el próximo reporte de ventas mensuales de la firma.

Además del cambio en cuanto al tipo de comparaciones de precios, que se hará en la campaña a partir de la siguiente semana (producto por producto y no ticket por ticket), Wal-Mart también deberá comunicar las diferencias en términos absolutos y no relativos (porcentajes), como lo había venido haciendo con su estrategia, hoy fuera de los medios.

Tal como se conoció desde un principio, la campaña del Desafío de Tickets tuvo una duración de poco más de tres semanas y desde su inicio estuvo en la mira de la Profeco, que prácticamente al día siguiente de su implementación se aprestó a realizar verificaciones sobre su autenticidad.

En las pesquisas, el organismo defensor de los derechos de los consumidores presumió haber encontrado irregularidades, tales como la comparación de precios de artículos con características desi­guales y adquiridos en fechas distintas, fuera del margen de tiempo que marca la ley.

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