El fabricante de autopartes Takata se declaró culpable y aceptó pagar una multa de 1,000 millones de dólares por tratar de ocultar un defecto en sus bolsas de aire, al que se le han adjudicado la muerte de 16 personas, la mayoría de ellas en Estados Unidos.

Mientras tanto, el escándalo pareció crecer cuando los abogados de los demandantes acusaron a cinco importantes ensambladoras de saber que los dispositivos eran peligrosos, pero continuaron utilizándolos durante años para ahorrar dinero. En el acuerdo de culpabilidad, Takata admitió haber ocultado evidencia de que millones de sus infladores de bolsas de aire pueden explotar con demasiada fuerza, arrojando esquirlas letales a los conductores y pasajeros.

Se ha culpado a los infladores de 11 muertes sólo en Estados Unidos y más de 180 lesiones a nivel mundial. El problema generó uno de los retiros más grandes en la industria automotriz estadounidense, que incluyó a 42 millones de vehículos y hasta 69 millones de infladores.

El director financiero de la empresa, Yoichiro Nomura, presentó la declaración de culpabilidad a nombre de Takata. También acordó que Takata será vendido o se fusionará con otra empresa. Entre las sanciones se incluyen 850 millones de dólares en compensaciones a las armadoras.