Desde que Star Wars: The Force Awakens se presentó en cines y teatros internacionales el 15 de diciembre del 2015, la superproducción de Disney ha roto casi todos los récords de taquilla, llegando a ser, el domingo 27 de diciembre, la película más rápida en recabar 1,000 millones de dólares en todo el mundo.

Pero los inversionistas no han recompensado exactamente al titán de los medios de comunicación: las acciones de Disney han caído más de 6% desde que se estrenó la película, e incluso analistas impresionados con quizá la mayor franquicia de películas en la Tierra opinan que no es suficiente para proteger al gran ratón de su mayor desafío.

La amenaza real de Disney, dicen los analistas, está en la televisión por cable, sobre todo a largo plazo. La pesada cuesta que paga por su medio deportivo, ESPN, en esta gigante lucha. A medida que más espectadores optan por pagar menos por el servicio de cable o cortar el cable por completo el hacinamiento de los contratos increíblemente caros de Disney con la televisión deportiva parece más arriesgado cada año.

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Ni siquiera La Fuerza puede proteger a ESPN , escribió Rich Greenfield, el analista de BTIG Research, en una nota donde degrada las acciones de la empresa a venta . El canal de deportes por mucho tiempo considerado como la joya de la corona del imperio Disney (…) ahora parece dispuesto a convertirse en el negocio más problemático de la compañía, en la medida en que el comportamiento del consumidor cambia rápidamente .

ESPN es el mayor single business de Disney y su canal de cable más rentable, considerado alguna vez por el gran ratón como una fuerza de medios imparable. El paquete de cable tradicional, en el que los canales se ofrecen sólo a granel, hizo un trato especialmente dulce: la mayor parte de la factura del cable va a ESPN alrededor de 7 dólares al mes , ya sea que el suscriptor lo vea o no.

Para mantener esa fortaleza, y para alejar a rivales como Fox Sports 1 y NBC Sports, ESPN ha invertido agresivamente en contratos masivos plurianuales para los derechos de retransmisión deportiva. En el 2011, acordó pagar más de 15,000 millones de dólares por 10 años de derechos para los juegos de la NFL casi cuatro veces lo que Disney pagó por Lucasfilm, dueña de las megafranquicias Star Wars e Indiana Jones, un año después.

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Sin embargo, la velocidad con la que el público ha reducido sus facturas de cable, por medio de una tendencia llamada cord-cutters o cortadores de cables ha sacudido la industria. Siete millones de hogares en Estados Unidos han dado la espalda a ESPN en los últimos dos años, informó Disney el mes pasado en una presentación federal, reduciendo el campo para el Líder Mundial en Deportes a 92 millones de hogares, su base de suscripción más baja en casi una década.

Esto es una mala señal: alrededor de 45% de los beneficios de explotación de Disney en el 2015 provino de la televisión por cable, y se espera que los ingresos se reduzcan debido a la contracción del negocio de la televisión. Mientras tanto, ESPN no ha mostrado señas de poner fin a su juerga de gastos por derechos de programación. El año pasado, Disney firmó un acuerdo con la NBA que cuesta 1,400 millones de dólares al año, durante nueve años tres veces más caro que el trato anterior de Disney con la liga a pesar de que la audiencia de baloncesto de ESPN durante la temporada pasada cayó 10% a 1.5 millones de espectadores, el más bajo de la red desde el 2008.

Disney es un imperio enorme, con algunas de las películas y comercialización de productos con más fuertes ingresos monetarios en el planeta, y cuenta con una garantía de la que muchos gigantes de los medios igualmente amenazadas carecen: su vasta maquinaria a nivel global que abarca el mundo de los juguetes, parques temáticos, los videojuegos, las líneas de cruceros y por supuesto, las sinergias corporativas que unen a todos esos negocios. (A un trailer de The Force Awakens se le dio trato de estrella en octubre durante un entretiempo en el Monday Night Football de ESPN).

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Y, por supuesto, está la franquicia de Star Wars, cuya séptima película ya se ha registrado como la número uno en ventas en su primer fin de semana en el mundo, y rompió los récords de ventas de cualquier película en las categorías de primera semana y de un solo día superando los registros de todo el mundo, más impresionante, incluso antes de estrenarse en China, el segundo mercado de películas más grande del mundo . Disney ya ha planeado una serie de éxitos taquilleros de Star Wars incluyendo el spin-off, Rogue One: A Star Wars Story, programada para su estreno en diciembre próximo con el plan de hacer una entrega anual por lo menos hasta el 2020.

Las acciones de Disney cerraron el año 12% por encima de su nivel más bajo en agosto, cuando los inversionistas vendieron muchas empresas de medios que advertían que sus negocios de televisión se fueron desacelerando. Pero la reciente venta masiva de acciones de Disney muestra que inversionistas y analistas empiezan a tomar los problemas de ESPN en serio. ESPN recientemente despidió a 300 trabajadores y cortó ofertas con marcas de talento como Keith Olbermann y Bill Simmons.

Mientras que muchos han elogiado la inversión profética de Disney en Lucasfilm el próximo año se espera que The Force Awakens traiga a casa 5,000 millones de dólares sólo en mercancía sus movimientos en el cable han sido mucho más criticados. Disney ha licenciado un montón de contenido para servicios de streaming de video como Netflix, una fuente de dinero a corto plazo que, escribió Rich Greenfield, ha herido sus metas a largo plazo. Los gigantes del cable han argumentado que las grandes mejoras en la transmisión por streaming hacen que sea más fácil para los espectadores dejar la televisión en vivo, y encima, los anunciantes pagan menos.

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La forma más sencilla de mantener a raya a los cord-cutters y preservar a ESPN podría ser ofrecer el contenido en streaming de vídeo directamente, una medida que incluso el presidente ejecutivo de Disney, Bob Iger, ha llamado una inevitabilidad . Pero el negocio directo al consumidor trae sus propios problemas: a saber, las peleas con las compañías de cable como Comcast que compran y paquetean canales para la venta a los televidentes, y que tienen sus propios intereses comerciales que proteger.

El modelo de paquete también ha ofrecido a Disney un flujo de caja tan lucrativo que los servicios de streaming en línea más baratos no han estado a la altura. Si un tercio de los suscriptores de ESPN, o 30 millones de hogares, pasa a pagar por el canal online, la cadena tendría que hacer un cargo tres veces mayor, alrededor de 21 dólares al mes, para lograr ver un retorno de inversión.

Iger, el jefe de Disney, ha tratado de calmar a los inversionistas preocupados por la suerte de ESPN, diciendo que el aumento de las tasas de suscripción por cable y el aumento del gasto de los anunciantes ayudaría a la permanencia del gigante de los deportes en el número uno. En declaraciones a Bloomberg TV a finales de diciembre, Iger dijo: Hemos perdido algunos suscriptores, pero creemos que vamos a seguir con el crecimiento de ESPN. Simplemente no va a estar en el nivel en el que se encontraba antes .

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En cuanto a las ofertas de los derechos, Iger dijo que han cumplido su propósito: Para servir a los fans de ESPN, perpetuar esencialmente su ventaja competitiva y seguir apoyando la fuerza de la marca (…), nosotros no hemos puesto nada en juego .

Drew Harwell es reportero de negocios nacionales en The Washington Post.

mfh