El consejo de administración de Spanair de acuerdo con Aviación Civil acordó la suspensión de operaciones de la tercera aerolínea española.

La crisis definitiva de esta empresa con 30 años de historia se produce después de que la Generalitat de Cataluña decidió no inyectar un euro más en el proyecto empresarial que hace dos años se empeñó en crear una compañía aérea catalana con base en el aeropuerto de Barcelona-El Prat.

Las pérdidas económicas insoportables y la caída de los tráficos, se sumaron a la negativa de Qatar Airways a convertirse en su socio industrial. La compañía tiene una flota de 29 aviones y su plantilla es de 2,000 personas.

Durante los últimos meses las principales aerolíneas de bajo costo que operan en el aeropuerto de Barcelona miraron de reojo la complicada evolución de Spanair. Ninguna daba crédito a la viabilidad del sueño de Spanair de convertirse en una compañía de red capaz de alimentar un abanico importante de vuelos intercontinentales desde El Prat.

El escepticismo no se redujo ni siquiera cuando la empresa que preside Ferrán Soriano anunció que Qatar Airways, la aerolínea del pequeño emirato del Golfo, tenía previsto entrar en Spanair como socio estratégico con idea de montar un hub intercontinental desde el aeropuerto de El Prat.

La sentencia expresada por el presidente de Iberia, Antonio Vázquez, la semana pasada cuando afirmó que " Spanair no tiene futuro y todo el mundo lo sabe" refleja fielmente una convicción íntima extendida en todo el sector.

El convencimiento entre sus competidores de la inviabilidad a largo plazo de Spanair se combinó con un creciente enfado contra la compañía vinculada a la Generalitat por la agresiva política de bajada de precios que aplicó durante los últimos meses.

Las rutas en las que centra su actividad Spanair, con base en Barcelona y destinos entre aeropuertos españoles y europeos, son precisamente aquellas que están más deprimidas en un contexto de grave retracción del mercado de viajes en y desde España.

Directivos de Vueling y de EasyJet denunciaron en público y en privado que la empresa de Ferrán Soriano practicaba una arriesgada política de bajada de precios que solo se podría justificar por "su necesidad de hacer caja en una huída hacia adelante para seguir con vida".

Por efecto de esta estrategia, tanto las low cost citadas como RyanAir, Iberia e incluso el servicio del AVE, se han visto forzadas a replicar unas tarifas que "de ningún modo cubren los costes de la operación".

Conscientes de la situación límite en la que se encontraba Spanair, sus principales competidores en vuelos de bajo costo elaboraron planes de choque para ser activados en el supuesto en el que los peores augurios sobre la aerolínea catalana llegaran a confirmarse.

La noticia de que Qatar Airways abandonó su intención de adquirir 49 % de las acciones de Spanair, que le procuraría una inyección de capital de 150 millones de euros, provocó la reacción de la Generalitat con el anuncio de que dejará de aportar más fondos a la compañía, se ha convertido en la señal para activar estos planes de choque. El cese de actividad no hace sino confirmar el fin de la agonía de la empresa.

Según fuentes vinculadas a varias de las low cost citadas los planes de choque prevén incorporar nuevos aviones y tripulaciones en un tiempo récord, lo que les permitirá ocupar el espacio que pudiera quedar vacante.

Spanair cuenta hoy con una flota de 29 aviones, tras jubilar sus viejos MD-84.

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