El Viaducto La Raza-Indios Verdes-Santa Clara es la única solución viable para resolver los problemas viales de la zona, donde transitan cerca de 150,000 vehículos diariamente, y a pesar de tener estatus de suspendido, no iniciará su construcción sin haber atendido los cuestionamientos que se han hecho, afirmó Óscar Callejo, subsecretario de Infraestructura de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).

El proyecto fue concesionado por 30 años a Pinfra, que hizo una oferta de 6,469 millones 534,044.5 pesos para su construcción, operación y mantenimiento.

En entrevista, el funcionario dijo la semana pasada que el proyecto, que tiene más de 15 años de haberse planteado, fue consensuado antes de su licitación con el Gobierno de la Ciudad de México, porque originalmente no se incluía la conexión del Circuito Interior, a la altura del Hospital La Raza. Lo hicimos para darle mayor movilidad urbana al proyecto (...) porque había mayor densidad de viaje y le quitaríamos congestionamiento vial a la zona , explicó.

Sin embargo, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) negó el 25 de enero la autorización solicitada en materia de impacto ambiental a la Concesionaria Viaducto Indios Verdes, que integran Pinfra y GBM, con participaciones de 55 y 45%, respectivamente. Por dicha medida, el consorcio no pude iniciar los trabajos, aunque tiene a salvo sus derechos para ejercer de nueva cuenta las acciones correspondientes para someter ante la dependencia el proyecto, además de 15 días hábiles para impugnar la decisión del mes pasado.

No resuelve movilidad

Entre los argumentos de la Semarnat para negar la autorización, se menciona que el proyecto no atiende el verdadero problema de movilidad masiva en la zona y sólo incrementa el ingreso de más vehículos automotores, generando embudos en los ascensos y descensos del viaducto , además de que se cuestiona la tala de algunos árboles.

En materia ambiental, el subsecretario de Infraestructura explicó previamente que 53% del arbolado que se contempla en el trazo (que ya fue modificado para evitar pasar por el Parque del Tepeyac) está enfermo y se va a morir , porque tiene fuertes afectaciones bacterianas. Como solución ofrecían plantar 10 árboles por cada uno derribado.

¿Qué dice el inversionista del viaducto? Porque ya está corriendo su tiempo y no construye.

Corre el tiempo de un proyecto totalmente autofinanciable y no pasa absolutamente nada, por eso no lo hemos cancelado. Está suspendido. Él tendría que ver cómo dispone su recurso y en dónde, pero su oferta fue tan viable que las afectaciones que puede tener son menores.

¿Hay alguna presión del concesionario por el retraso?

Ninguna.

¿Se podrá resolver el asunto en los dos años que quedan a la administración?

Estoy bastante convencido de que lo vamos a llevar a cabo.

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