En mayo de este año, el valor de obra del sector de la construcción se contrajo 1.1% a tasa mensual, con lo que ligó dos meses en terreno negativo y refrendó que vive una reactivación raquítica, luego de la suspensión de actividades del sector hace un año ante la irrupción del Covid-19.

En términos de nivel, la variable se ubicó en un punto similar al de abril del año pasado (alrededor de 22,800 millones de pesos a precios de junio del 2012), cuando recién iniciaron las medidas de distanciamiento social que incluyeron la suspensión de numerosas obras de construcción –por considerarse una actividad no esencial–, de acuerdo con datos divulgados ayer por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) en su reporte mensual de la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras (ENEC).

En comparación con el mismo mes del 2019, el año previo a la pandemia, el valor de lo producido en mayo pasado fue 23.7% inferior, lo que convierte al sector de la construcción en el renglón más rezagado de la actividad industrial del país con relación al escenario prepandémico (en ese mes, la caída bianual de la actividad manufacturera fue de 3.8 por ciento).

Al interior del indicador, cuatro de las seis categorías de obra que lo conforman tuvieron contracciones mensuales.

La mayor fue la observada en el renglón de obras de agua y saneamiento (-9.9% versus 2.7% en abril), seguida del rubro de transporte y urbanización (-5% vs. -8.4% previo), electricidad y telecomunicaciones (-1.7% vs. +2.1 previo) y edificación (-1.5% vs. -0.2 por ciento).

La edificación (escuelas, vivienda, oficinas, etcétera), que profundizó su caída con relación a la del mes previo, es el renglón que tiene el mayor volumen de negocio, con una contribución de 43% en el valor total de la producción del sector mexicano.

En contrapunto, las áreas que crecieron fueron petróleo y petroquímica (+8.1% vs. +14.5% en abril) y el renglón de otras construcciones (+1.2% vs. -1.2 por ciento).

La primera hiló, además, cuatro meses de crecimientos vigorosos y se trata del único subsector que ha conseguido no solo regresar, sino superar a su nivel prepandémico (se encuentra 13.9% por arriba del nivel de mayo del 2019), lo cual coincide con la ejecución de obras como la construcción de la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, o los trabajos de rehabilitación en el sistema de refinación de Pemex.

Empleo, mejor que la producción

Durante el quinto mes del año, la nómina del sector constructor creció 7.8% en cifras originales, siendo el empleo en el área de obras de ingeniería civil el más dinámico, al mostrar un avance de 15%, seguido del ramo de edificación (+4.6%) y de trabajos especializados para la construcción (-1.5 por ciento).

Los avances anuales reflejan un comparativo relativamente sencillo debido a la caída del empleo observada en mayo del 2020 derivada de la suspensión de muchas obras, sin embargo, al analizar cifras desestacionalizadas, la nómina del sector avanzó con relación a abril, en sentido contrario a lo que pasó con el valor de obra.

Las plantillas de trabajadores crecieron 0.6% en términos mensuales e hilaron cuatro meses al alza; de hecho, con excepción de enero pasado, han crecido de forma ininterrumpida desde junio pasado, cuando se levantó la suspensión de actividades no esenciales.

En mayo, casi 445,000 empleados conformaron la fuerza de trabajo del sector, lo que significa todavía más de 33,000 empleos menos que en febrero del 2020 y más de 63,000 menos respecto de mayo del 2019, cuando la nómina superaba las 500,000 personas.

octavio.amador@eleconomista.mx