La séptima ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) —que se realizará a finales de febrero en la Ciudad de México— será un respiro para la industria de dispositivos médicos, y es que en Montreal estuvieron a punto de cerrar el capítulo de los obstáculos técnicos al comercio.

“Estamos coadyuvando con la Secretaría de Economía en algunos temas, el primero es obstáculos técnicos al comercio, está por cerrar y trae cosas muy buenas para el sector; hay otros temas que continúan en el tintero, reglas de origen y se añadió un nuevo tema de remanufactura que es muy benéfico para nosotros”, dijo Ana Riquelme, directora de la Asociación Mexicana de la Industrias Innovadoras de Dispositivos Médicos (AMID).

El capítulo de obstáculos técnicos al comercio es un rescate del Acuerdo de Asociación Transpacífico, y consiste en eliminar las barreras arancelarias y llegar a una convergencia internacional en lo que se validen las normas de buenas prácticas y estandarización, las ISO, para no generar retos de nivel producción y así evitar que se afecte la eficiencia.

Respecto a las reglas de origen, Riquelme indicó que la industria está en un requerimiento de 6.5% regional, y buscan que no se mueva. Mientras que la remanufactura —proceso que transforma los bienes que han perdido su vida útil en insumos para prefabricar un producto análogo al usado— sigue siendo una oportunidad por explotar para la industria nacional que hace una década logró colocarse en la mira mundial.

La industria de dispositivos médicos tiene un valor mundial de 747,121 millones de dólares, con una tasa media de crecimiento anual de 6.2% rumbo al 2020. México ocupó el sexto lugar como mayor productor, con más de 17,000 millones de dólares; y la octava potencia exportadora con 8,406 millones de dólares, revelan datos de la Secretaría de Economía.

En el marco de la toma de protesta de Carlos Jiménez como nuevo presidente del Consejo Directivo de la AMID para el periodo 2018-2020, El Economista le cuestionó si la industria se encuentra tranquila de diversificar sus exportaciones, y es que 92.6% tienen como destino Estados Unidos.

“Tranquilo no, en la parte de consumo no afectaría, pero por supuesto en la parte de productividad sí tendríamos un impacto fuerte. Sin Estados Unidos sería una transformación en el mediano y largo plazo. El plan B es seguir fabricando en México, y buscar un otorgamiento de Estados Unidos para la liberación de aranceles, porque de otra forma las aseguradoras y pacientes se les encarecerán los dispositivos médicos”, compartió en entrevista.

Durante la administración del presidente saliente Edgar Romero, el número de afiliados creció 25% en el periodo 2016-2018, para cerrar con 32 miembros que tienen en operación 40 plantas en la República Mexicana, se estima que anualmente podrán sumarse tres afiliados.

maria.rodriguez@eleconomista.mx