Los contratos petroleros del país que fueron firmados tras la reforma del 2014 aportan a la producción nacional un total de 145,877 barriles diarios de crudo, volumen que representa el 8.7% del total nacional y que ha aumentado 80 veces en los últimos cinco años incluyendo los 11 contratos otorgados en las rondas petroleras que ya producen crudo, las migraciones de contratos anteriores y farmouts en sociedad con Petróleos Mexicanos (Pemex) y por supuesto el campo que gracias a las nuevas reglas le permite a la estatal administrarlo como un contrato de producción compartida para evitar la carga impositiva de las asignaciones: Ek Balam. 

Tan sólo este campo en aguas someras, que produce la mitad de lo que reportan los contratos a nivel nacional: 76,322 barriles diarios de crudo según el reporte de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) al mes de junio, aumentó en 2.2 veces su extracción en los últimos cuatro años y ha evitado el pago del derecho a la utilidad compartida de las asignaciones, de 54% de los ingresos brutos por barril.

Entre los proyectos más grandes, el consorcio de Fieldwood y Petrobal anunció que los campos Ichalkil y Pokoch, ubicados en aguas someras frente a las costas de Campeche, entrarán en producción comercial en el mes de agosto de 2021. 

Se espera que entre 2021 y 2041, este proyecto permita recuperar un total de 455 millones de barriles de crudo y 567,000 millones de pies cúbicos de gas. A diciembre de 2020 se ha ejercido una inversión de 546 millones de dólares y se esperan 509 millones de dólares adicionales en 2021.

La mexicana Petrobal, filial de Grupo Bal, y su socio estadounidense tienen planeado llegar a 8,000 barriles diarios de crudo que al final del año aumentarán hasta llegar a 40,000 barriles por día, según lo aprobado en su nuevo plan de desarrollo ante la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH).

Lo anterior será en el primer contrato que se adjudicaron estos socios, en la Ronda 1.2 en aguas someras, frente al límite de las aguas territoriales de Tabasco y Campeche, donde cuentan con el área 4 que tiene dos campos listos para su explotación: Pokoch e Ichalkil, dentro del contrato de producción compartida que tiene una superficie de 59,766 kilómetros cuadrados.

Por su parte, Hokchi dio a conocer que realizó la apertura del pozo productor Hokchi-11DES que permitirá elevar el nivel de producción de 9,000 a un volumen superior a 14,000 barriles diarios de petróleo crudo equivalente este año. 

El Plan de Desarrollo de Hokchi Energy considera la construcción de dos plataformas de producción que ya fueron instaladas y la perforación de 14 pozos: siete productores y siete inyectores de agua. Al día de hoy, ya se han perforado seis pozos, de los cuales tres son productores y tres inyectores. 

El Plan también contempla una planta de proceso en tierra, ubicada en el municipio de Paraíso, Tabasco, además de una planta de inyección de agua y otra de generación de energía eléctrica –todas ellas en construcción- y más 100 km de ductos marinos ya tendidos en el lecho marino.

También, el consorcio conformado por ENI, Lukoil y Capricorn dio a conocer un nuevo descubrimiento en el prospecto Sayulita, en el Bloque 10. El prospecto se ubica aproximadamente a 70 kilómetros de la costa del Golfo de México y a solo 15 kilómetros del anterior descubrimiento de petróleo de Saasken. 

De acuerdo con estimaciones preliminares, el nuevo hallazgo en Sayulita puede contener entre 150 y 200 millones de barriles de petróleo crudo equivalente. 

Adicionalmente, cabe destacar que los contratos de migración con socio operados por Perenco y Diavaz incrementaron su producción en casi 9,000 barriles diarios. 

Las empresas que cuentan con un contrato de exploración y extracción de hidrocarburos en México han ejercido inversiones por 7,487 millones de dólares del 2015 a mayo de 2021, según la última actualización de la CNH. Esto equivale a 15% de las inversiones comprometidas al 2035.

karol.garcia@eleconomista.mx