El acuerdo que logró Pemex con los bancos de inversión HSBC, J.P. Morgan y Mizuho, para renovar dos líneas de crédito revolventes por 5,500 millones de dólares y ampliarlas a un plazo límite de cinco años, es una buena estrategia de corto plazo, que no representa un endeudamiento adicional para la petrolera ni para el país, explicaron el director del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), Héctor Villarreal, y estrategas de negocios de Welligence Energy Analytics y GMEC.

La señal es positiva y sí otorga tiempo a la petrolera para enfrentar sus compromisos de pago en los próximos tres años, pero no resuelve el problema de fondo que es su viabilidad financiera de largo plazo, coinciden también el director de la consultoría GMEC, Gonzalo Monroy, y el vicepresidente de la consultoría Welligence Energy Analytic, Pablo Medina.

Hasta antes del anuncio, Pemex debía pagar 28,800 millones de dólares de intereses y amortizaciones de deuda en el 2020, el 2021 y el 2022. Tras el anuncio, queda claro que compraron tiempo y patearon el balón para más adelante, acota Monroy.

Consultados por El Economista, los tres especialistas concuerdan en que la viabilidad financiera de Pemex podría conseguirse con una estrategia de negocios que además reduzca las ineficiencias de la petrolera y genere ingresos.

Desde Estados Unidos, el estratega de Welligence Energy Analytic refiere que el acuerdo con los bancos es una renovación sobre un crédito que ya existía, y es positivo porque la petrolera requiere liquidez para el corto plazo, que se consiguió a una tasa aproximada a 5%, lo cual sin duda es una buena oportunidad.

Se refiere a la tasa Libor de 2.5% más un margen de 2.35%, a la que se acordó el crédito revolvente, que da un total de 4.85%, según lo indicado por J.P. Morgan.

El directivo del CIEP explica que “una línea revolvente no es endeudamiento mientras no se ejerza y otorga una gran ventaja, pues permite anclarte o tener un techo para negociar con los tenedores de bonos, si es que en algún momento te quieren cobrar una tasa más alta. Por tanto, no es un crédito”.

Eficiencia, la estrategia

El especialista de la consultoría Welligence Energy Analytic estima que la estrategia de negocios que hace falta para proyectar la viabilidad de largo plazo de la petrolera podría contener medidas que muestren un fuerte cambio de timón, como sería la continuación de los farmout, que permitan limitar la caída de la producción de petróleo.

A través de ellos, se podría vender los activos que son menos importantes en el portafolio, como la exploración y producción de campos chicos que tiene Pemex y que sí le distraen la atención de su objetivo prioritario, tal como lo hizo Petrobras.

El director del CIEP ve con preocupación que “las medidas draconianas” de recortes en el sector público no han pasado por Pemex, lo que es un juego perverso.

Es sinsentido que no tengas recortes de personal en la petrolera, dice. Esta observación es similar a la hecha por Moody’s desde el año 2015, cuando indicó que otras petroleras hicieron ajustes administrativos fuertes ante la caída de precios del petróleo, y Pemex no reaccionó desde entonces con esa celeridad.

[email protected]